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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 712

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 23. No lo voy a aceptar

Había nieve ahora. Nieve, y algo que definitivamente no podía llamarse trabajo.

Llegar a Dinamarca fue como un extraño para Kim, aunque era cierto que era fotógrafa deportiva, hacía muchos años que no salía de Suiza, que no disfrutaba de la vida, que no sonreía.

Pero allí le esperaba lo desconocido, un mundo en el que no tenía que ser quien había sido antes, un espacio donde podía olvidarse de todo y Dios era testigo de que Peter era absurdamente bueno para eso.

Bajaron de aquel avión para subir a un sedán que ya los estaba esperando y que los llevó directamente a un hotel de lujo.

Las reuniones con los patrocinadores fueron rápidas, lo único que debía hacer Peter era disfrutar de las pistas, lucir aquella ropa de diseñador, y dejarse tirar fotos para promocionar todo lo que le pusieran en las manos, desde artículos deportivos, cachivaches electrónicos, ropa, y todo cuanto se pudiera.

—Déjame hacerte una pregunta —murmuró Peter esa tarde, después de una ronda de fotos, cuando vio a Kim sentada debajo de un árbol, cansada y tratando de recuperar el aliento—. Dímelo con honestidad, jamás ha subido a una snowboard o a un par de esquís ¿verdad?

Kim levantó un dedito acusador frente a su nariz con toda la actitud y le respondió con un retador:

—Pues no, fíjate que no, ¿y eso qué tiene?

Peter se echó a reír porque parecía una niña a la que acababan de desafiar.

—Porque no puede ser que estés en el centro de los deportes de invierno sin haber probado lo que es deslizarte montaña abajo.

—Querrás decir “rebotar” tiernamente sobre mi trasero montaña abajo? —replicó ella abriéndole mucho los ojos.

—Bueno, bueno, si se trata de que tu trasero rebote, yo me puedo ofrecer amablemente para hacer el papel de amortiguador. ¡Puedes rebotar sobre mí, yo me sacrifico!

Kim le puso los ojos en blanco pero no podía negar que cada vez que se ponía en plan coqueto era el hombre más tierno del mundo. Y tenía que ser honesta, no había esperado eso.

Algunas semanas de sexo indiscriminado y esa libertad que cada vez estaba más diluida por la desesperación, era todo lo que esperaba. Pero en cambio lo que tenía frente a ella era una sonrisa llena de propuestas.

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