EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 24. Tres meses
Tenía que levantarse. Levantarse y responderle y decirle y explicarle... pero no quería. Podía hacerlo, pero no quería.
Sus ojos se cerraron durante un momento infinito y luego se abrieron para fijarse más allá de Peter, en el cielo rojizo del atardecer que era perfecto para tantas fotos y en especial para tantos recuerdos.
—Sí llegaste tarde —susurró mientras sus ojos se cristalizaban—. Pero de maneras en las que no entiendes todavía. Si estás seguro de que quieres que me quede alrededor… lo voy a hacer. Mi matrimonio está terminado desde hace mucho, así que voy a quedarme por aquí, pero tienes que prometerme algo.
Había algo en el tono de su voz que hizo que Peter se estremeciera, pero simplemente se echó hacia atrás y tiró de su mano para hacerla sentarse sobre la nieve.
—Tú dirás —respondió con curiosidad porque no imaginaba cuál era la condición que ella podía ponerle.
—Esto no va a durar menos de tres meses.
—¿Disculpa...? —preguntó él sin comprender, y Kim sujetó su cara con un gesto que fingía ser amenazante.
—Eres un coqueto sin remedio, señor Ferguson, no creas que no te he visto todos estos años. Pero si me quedo por aquí tienes que prometer que en los próximos tres meses vas a ser todo un modelo de hombrecito. Si me vas a romper el corazón, que sea después.
Peter pestañeó despacio, como si intentara comprender el trasfondo de aquella petición, pero por desgracia estaba llena de secretos; aunque Kim no sabía que coqueto, mujeriego y todo, él no había sido capaz de mirar a ninguna otra mujer desde que había estado con ella.
—Te lo prometo —dijo por fin con seguridad—. Pero tú tienes que prometerme que mientras yo esté dispuesto a estar aquí, tú también lo estarás. Que no vas a dar un paso atrás sobre tu matrimonio. Tienes que prometerme que eso se acabó.
Quien pasó saliva, pero terminó asintiendo. Podía decirle que ya se había ido de la casa de Percy, pero ¿para qué? Tal como pintaba el itinerario estarían los próximos tres meses de viaje, así que de cualquier manera los pasaría con él.
—Bien, en ese caso —sonrió Peter con un suspiro—. Necesitamos reajustar muchas cosas, porque me estás costando mucho dinero.
Kim lo miró un poco aturdida porque no tenía ni idea de qué estaba hablando, pero la única respuesta del hombre frente a ella fue levantarla y sujetar sus caderas, poniéndose a su espalda mientras la guiaba con absoluta seguridad montaña abajo por el tramo que quedaba de pista.
De inmediato quiso regresar al hotel y apenas llegaron guio a Kim hacia una preciosa suite en el ático, y la hizo entrar con un gesto caballeroso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....