Entrar Via

UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 717

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 28. Lo mejor está a punto de suceder

Estaba listo, estaba más que listo. Peter respiró hondo mientras sentía el aire frío de la montaña haciendo una fina escarcha sobre sus mejillas. Tenía muy poca piel descubierta en el rostro debajo de las gafas y entre las bufandas, pero aun así podía notar como si fueran pequeñas cuchillas que le metieran adrenalina en el cuerpo.

Siempre se había sentido así desde que era un niño, por eso amaba los deportes de invierno, exactamente igual que su padre, exactamente igual que el resto de su familia. Pero ahora había algo más.

Siempre había competido por un trofeo. Dinero era lo que sobraba. Amor, reconocimiento y apoyo en su familia era lo que sobraba, así que la única razón que tenía para competir era un trofeo, o mejor dicho, muchos de ellos. Sin embargo en las últimas semanas Kim le había dado mucho más por lo que competir, mucho más por lo que trabajar, le había dado un motivo diferente, y aunque Peter siempre había sabido que en su familia se apoyaba a todas las buenas causas posibles, y que la Fundación Keller era extremadamente activa con la caridad, era muy distinto que lo hiciera por sí mismo.

Sonrió inconscientemente pensando que ella estaba ahí abajo, en la base de aquella montaña, esperando por él, y comenzó aquel descenso con el corazón acelerado por todos los motivos correctos.

Su cerebro iba enfocado en terminar aquella pista, y su corazón iba enfocado en volverla a ver, en darle una alegría, en conseguir un descenso perfecto, una subasta escandalosamente alta, y toda la ayuda que se pudiera para esas organizaciones que tanto había revisado y por las cuales aún no podía decidirse.

Cada curva que tomaba, cada movimiento que hacía, todo parpadeaba en su cuerpo como si fuera un engranaje perfecto. Estaba listo para ese momento, había estado listo sin saberlo, y mientras se deslizaba montaña abajo con la brisa batiendo a su alrededor, con el frío, los gritos de la gente, las cámaras por todos lados, incluso el sonido lejano de los helicópteros de prensa, mientras todo eso pasaba se dio cuenta de que también estaba listo ya para algo más, algo que no tenía que ver con el deporte ni los trofeos. Se dio cuenta de que también estaba listo para ella.

Y su concentración era tal que le faltaba el veinte por ciento del camino aún cuando percibió el primer “crack” de los esquís, específicamente el derecho.

Balanceó el cuerpo sabiendo que todo dependía de su peso, si bajaba la velocidad corría el riesgo de no poder terminar la carrera, pero si no lo hacía corría el riesgo de que aquel esquí terminara partiéndose y haciéndolo rodar montaña abajo de la peor manera.

—Vamos, tú puedes con esto, tú puedes con esto… —No supo si se decía a sí mismo o al esquí mientras balanceaba el peso para apoyar solo un poco más hacia la parte izquierda de su cuerpo.

Y rezó como no había rezado nunca en su vida, le rezó a Dios por habilidad, le rezó a la naturaleza por la fortaleza de aquella madera, y rezó para que Kim estuviera ahí abajo esperando por él con esa sonrisa que haría que todo valiera la pena.

—¡Demonios, estoy más enamorado que un gato callejero! —rio cuando por fin vio la cinta roja de finalización a menos de quinientos metros.

El segundo “crack” lo puso alerta, y Peter balanceó de nuevo su peso para contrarrestarlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD