EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 33. Solo el inicio
El cielo estaba absolutamente despejado y era hermoso, de verdad era hermoso a aquella hora de la tarde, y Kim miraba por la ventanilla del avión como si no pudiera creer que en serio estuvieran haciendo un viaje como ese.
El cómodo avión ejecutivo había estado listo en el mismo momento en que el médico le había dado el alta del hospital, y la verdad era que ella ni siquiera tenía idea de qué le habían metido en su maleta o si de alguna forma siquiera tenía maleta. Lo único que sabía era que Peter la había levantado en brazos para llevársela directamente a la camioneta, y solo media hora después el avión estaba despegando con ellos encima y la mayor privacidad posible, porque la única asistente de vuelo que llevaban procuraba mantenerse siempre fuera de la vista.
—¿Quieres seguir aquí o te puedo invitar a la cama? —preguntó Peter con tono coqueto y Kim no pudo hacer otra cosa que sonreírle.
—Me gusta aquí —aseguró ella acurrucándose en aquel asiento mientras una mano del hombre acariciaba uno de sus muslos lentamente—. Quiero es que me cuentes qué pasó con la subasta. Ahora tengo cargo de conciencia porque siento que la arruiné.
—¡No, claro que no! —declaró Peter frunciendo el ceño—. Te aseguro que nada, absolutamente nada habría podido arruinar lo que conseguimos, ¡y fue fantástico! ¿sabes? —añadió acercándola despacio a su boca para besarla.
Existían los besos tentativos y los besos nerviosos, y luego estaba aquella posesividad determinada con que Peter podía convertir un solo roce de sus labios en un beso perfecto, húmedo y capaz de hacer arder una hoguera en medio de la noche.
—Entonces cuéntame lo que conseguimos —le pidió Kim y por toda respuesta él alcanzó su celular y le mostró aquella aplicación donde aparecía una cuenta del banco con todo el dinero de la subasta depositado.
—¡Más de cinco millones fue lo que conseguimos! ¡Demonios, literalmente bajar por esa montaña en los esquís de Arnold Lunn hizo que su precio aumentara cuatro veces en solo unos pocos días! ¿Sabes que vamos a poder hacer con este dinero?
Kim alcanzó su cara con una mano y lo acarició despacio con las yemas de los dedos, porque le encantaba la forma en que el tono de su voz vibraba por la emoción.
—Bueno… para empezar, que tienes que entender que ese dinero no se lo ganaron los esquís de Arnold Lunn —le dijo Kim con absoluta seguridad—. Esos esquís se ganaron ochocientos mil euros cuando tú los compraste, ese era su valor. Los otros cuatro millones los consiguió tu determinación, los consiguió el hecho de que alguien como tú los usara, e hiciera algo que nadie más se atrevería a hacer con ellos.
Peter frunció el ceño despacio y tiró de la muchacha, sacándola de su cómoda posición para sentarla a horcajadas sobre él, porque no era capaz de explicarlo, pero necesitaba tanto un abrazo suyo que solo quería sentirla lo más cerca posible.
—¿Qué quieres decir, nena?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....