EN MIPRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 36. Un proyecto diferente
La respuesta era “sí”, claro que sí, siempre.
No había forma de que Kim dijera que no a algo como aquello. Así que nada pudo evitar que pusiera absolutamente toda su atención en aquel proyecto.
Y la verdad era que no estaba trabajando, porque hacer algo que había querido durante tanto tiempo, y más sabiendo que quedaría en manos de Peter, era algo que realmente la hacía olvidar todas aquellas malas emociones que a veces la asaltaban.
Bali era hermoso, debía reconocerlo, pero también estaba convencida de que jamás lo hubiera disfrutado, ni con todo el tiempo o el dinero del mundo, a menos que lo hubiera visitado con él.
Peter sabía que no debía cansarla demasiado, pero aun así era incapaz de resistirse cada vez que ella le sonreía con aquellos ojos y le pedía que fueran a dar una vuelta por la pequeña isla.
Caminar alrededor de la playa era simplemente maravilloso, y él experimentaba aquella sensación desoladora de que hasta ese momento jamás había disfrutado de la vida, jamás había valorado los privilegios que tenía y el tiempo que aún le quedaba por delante para tener una vida significativa.
Aquello a veces le estrujaba el corazón de una manera en que no lo dejaba respirar, y otras veces simplemente lo hacía sonreír, entendía que el destino le estaba dando una oportunidad, que le había mandado un pequeño ángel para cambiar su camino por completo.
—¡Hey muñeca! Ya se está haciendo de noche, vamos, despierta —sonrió Peter restregando la nariz sobre su hombro y acurrucándose contra su espalda mientras Kim hacía un esfuerzo por abrir los ojos.
—Despiértame mañana, no seas malo —susurró ella porque realmente estaba demasiado cansada ese día.
—Claro que sí, mañana te despierto también, pero ahora tenemos que comer algo, porque has estado durmiendo desde la mañana —replicó él con el corazón un poco acelerado—. Anda, vamos bonita, yo te llevo.
La levantó en sus brazos con precaución y la sentó en un cómodo sofá mientras ponía delante de ella absolutamente todas las opciones de cena que tenían, y que eran muchas, para ver cuál se le antojaba.
La vio pasar saliva y elegir lo menos complicado de comer, y se dio cuenta de que el sabor ya no era algo importante para la muchacha, sino el hecho de que no fuera demasiado duro ni la obligara a esforzarse para masticar.
—¿Estabas soñando conmigo? —preguntó Peter con una sonrisa, tratando de llevar sus pensamientos a un tema diferente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....