EN MI PRÓXIMA VIDA. Sin tiempo para posponer
¿Que estaba nervioso? ¡Mentira! No estaba nervioso, estaba lo que seguía. Ansioso, desesperado, histérico, histórico...
Si era absolutamente honesto, Peter tenía que reconocer que jamás en su vida se había sentido así, como si estuviera a punto de meterse en uno de aquellos campeonatos en los que no estuviera seguro de poder ganar, en los que sabía que tendría que luchar con todas sus fuerzas para llevarse el premio y el premio definitivamente era ella.
Así que después de aquel corto paseo por la casa, tan cómoda y pequeña, Peter la llevó hasta una de las mecedoras y la hizo sentarse.
No había mejor momento que aquel, no había momento más perfecto y él ya no quería esperar.
Los labios de Kim se entreabrieron llenos de sorpresa cuando vio a Peter hincar una rodilla en el suelo frente a ella y sacar aquella pequeña caja de un bolsillo de su pantalón.
—A estas alturas ya no puedes decir que no me conoces —murmuró él con una sonrisa suave mirándola a los ojos—. Y sabes que soy posesivo hasta el infinito.
—¡Eso no es cierto!
—Que soy posesivo contigo hasta el infinito —se corrigió él y ella asintió con la sonrisa más luminosa del mundo.
—Eso sí lo eres —susurró al mismo tiempo que él abría aquella pequeña caja, mostrando un hermoso anillo de compromiso—. Peter...
—Si me conoces entonces sabes que tienes que decir que sí —murmuró él sacando el pequeño anillo de la caja y tomando su mano—. No me importa si son diez años o dos días, te amo, Kim. Quiero estar contigo tanto tiempo como me lo permitas, así que, por favor, ¿me harías el inmenso honor de convertirte en mi esposa?
Y no pudo evitarlo, simplemente no puedo evitarlo, aquellos sollozos estallaron en su pecho con fuerza y la única forma que tuvo de asentir fue a mover la cabeza, aunque eso tampoco pudo hacerlo por mucho tiempo porque en el mismo segundo en que aquel anillo se deslizó en su dedo, Peter se alzó para tomar su boca, devorándola con un beso suave lleno de promesas.
¡Le encantaba! Simplemente le encantaba y no podía negarlo. Era tan especial, tan dulce y tan suya que pasara lo que pasara en su vida, Peter estaba convencido de que jamás volvería a encontrar un amor como aquel.
Sus labios hicieron una fiesta sobre los de Kim, y un instante después la levantaba en brazos, dándole una vuelta en el aire para volver a la mecedora, sentándola sobre su regazo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....