EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 45. El color del Pico Skatgan
No había noticia más hermosa que esa, de verdad no podía haberla, y Peter estaba seguro de que no existía regalo de bodas que emocionara a la muchacha más que aquello.
—¿En serio, Peter, ya podemos empezar?
—¡Claro que sí, ya tenemos todos los permisos! —exclamó él levantándola en brazos y estrechándola con fuerza—. El Ayuntamiento de la ciudad nos dio su aprobación, ahora solo tenemos que encontrar un terreno lo suficientemente grande, así que si te apuntas para un recorrido en carretera, ya tengo algunas opciones de terrenos que podríamos ver.
Y Kim no se lo hizo repetir, porque sin importar lo cansada que estuviera, las ganas de hacer y de estar con él siempre era mucho mayores. Así que a partir del día siguiente ya Peter tenía citas en varios lugares y de inmediato comenzaron a buscar el terreno apropiado para levantar aquel proyecto.
La gente alrededor de ellos parecían hormigas laboriosas, pero el equipo de arquitectos se notaba más que entusiasmado, la constructora estaba esperando solo que les dieran el visto bueno para comenzar, y la familia Keller estaba tan involucrada que cualquier permiso o cualquier trámite que fuera necesario terminaba resolviéndose en pocos días.
Peter procuró que aquel auto fuera lo más cómodo posible para ella, incluso para cuando estaba demasiado cansada y quería dormirse, y procuraba no sacarla de la casa más que un par de horas cada día.
Todos los terrenos alrededor de Lucerna eran preciosos, algunos demasiado inaccesibles, otros muy pequeños, otros un poco peligrosos como para tener niños rondando por todos lados.
Pero finalmente al tercer día aquella búsqueda pareció dar frutos. Había un terreno de tamaño perfecto en la base de una de las colinas cercanas. El bosquecillo que lo rodeaba daba una sombra preciosa, pero era espeso o intrincado como para que ningún niño pudiera perderse en él. Al fondo la colina se veía majestuosa, y Lucerna estaba lo suficientemente cerca como para que se pudiera llegar caminando en quince minutos.
—¡Es perfecto! ¡De verdad es perfecto, me encanta! —exclamó Kim mientras paseaba de la mano Peter rodeando el bosquecillo—. En primavera los niños podrán estar afuera, en verano podrás montarles un castillo inflable, ¡pero de los grandes, eh! ¡De esos juegos que tengan de todo, no te vayas a poner tacaño!
—No, señora —sonrio Peter.
—¡Mejor monta dos o tres diferentes, que no a todos les gusta lo mismo! —reclamó ella.
—¡Sí, señora! —exclamó él llevándose la mano a la frente a modo de saludo militar.
—Muy bien, en ese caso... ¿ya podemos hablarles a los arquitectos para que vengan y aterricen el proyecto aquí? Quiero decir... ¿podemos pagar esto? —preguntó con el ceño fruncido y él le regaló la sonrisa más tranquilizadora en la historia de las sonrisas.
—Podemos, amor, claro que podemos, te prometo que mañana mismo los arquitectos estarán aquí y... Kim?... Nena, ¿estás bien? —preguntó sintiendo la forma suave en que la mano de la muchacha se aflojaba en la suya.
La alcanzó en un instante antes de que cayera, pero esta vez no gritó, aunque no pudo evitar que su corazón se acelera por completo.
—No tengo nada… no tengo nada... Solo fue un mareo —intentó replicar ella rápidamente, y Peter se acomodó en la hierba para sentarla sobre su regazo, y apoyar la espalda de la muchacha contra su pecho.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....