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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 735

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 46. El proyecto más grande de nuestras vidas

—¿Está durmiendo? —preguntó Adriana con voz suave porque la casa era pequeña y no quería despertarla si era así.

Pero Peter le abrió despacio la puerta de la habitación para que la viera acurrucada, y luego volvió a cerrar.

—Creo que vas a tener que dejar todos los vestidos, no la veo muy de ánimo para probarse ninguno ahora mismo —murmuró pasando saliva—. Pero te agradezco que te hayas tomado el tiempo para elegir algunos para ella.

—No te preocupes, traje cinco versiones del gris tormenta perfecto, y solo para que sepas, hay una sorpresa muy especial el día del evento.

Peter le dio un abrazo a su prima y colgó todas aquellas perchas en el closet para que Kim pudiera revisarlas después. Solo faltaba una semana para la inauguración del proyecto y cada día Peter temía más que ella no tuviera la fuerza suficiente como para poder asistir. En los últimos días apenas lograba que comiera. Le había pedido que la dejara llevarla al médico, pero Kim se había negado categóricamente. Los dos sabían la causa y los dos sabían que no iban a decirle absolutamente nada que pudiera ayudarla.

Así que él se empeñaba en hacer de príncipe azul llevándola en volandas a todos lados, y ella le sonreía como si ya se hubiera metido absolutamente en su papel de princesa rescatada.

Casi todo el tiempo se iba en acurrucarse, o hablar del proyecto, hasta que Peter había sacado una de esas cámaras que había quedado guardada en la maleta después del viaje a Bali.

—¿Podemos tomarnos una foto especial? —preguntó él.

—Todas las que quieras —le sonrió Kim haciendo un esfuerzo por sentarse en la cama y apoyarse contra la cabecera—. ¡Y te aviso que el día del evento la única fotógrafa voy a ser yo!

—¿En serio? ¿Y entonces quién te va a tomar las fotos a ti encajando una pala en la tierra como si fueras una destacada obrera de la construcción?

—¡No no no no no, muñeco! ¡Tampoco te confundas! ¡Aquí la fuerza bruta la pones tú, yo soy la de la tijera que va a cortar el cordoncito rojo! —replicó la muchacha y las carcajadas no se hicieron esperar.

Las de Kim por desgracia terminaron en una tos cansada que la hizo exhalar un largo suspiro, y no dijo nada, porque no necesitaba decir nada para que los dos se dieran cuenta perfectamente de que cada vez le costaba más respirar.

Pero a pesar de lo agotada que estaba, Kim sacó fuerzas de donde ya no había para terminar también con uno de sus planes, en el que había estado involucrando a las chicas de la familia Keller y que definitivamente sabía que sería un momento muy especial para los dos.

Así que una semana después, mientras el agua de la bañera se llevaba todas aquellas lágrimas, Kim levantó los brazos hacia Peter y le hizo un puchero que le derritió el corazón.

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