PRINCESA… DE DÍA. CAPÍTULO 3. Un angelito
Jhon Hopkins no estaba muy seguro de qué exactamente era lo que le veía al muchacho pero algo le veía. Era descarnadamente sincero, incluso cuando no le convenía. No creía en las justificaciones, eso era evidente. Y prefería mirar hacia adelante que ahogarse en ese pasado que definitivamente no debía haber sido nada bueno.
Le hizo una señal a Billy y este sacó su arma, acercándosela mientras Cameron la miraba con recelo.
—Necesito asegurarme de que sabes usarla —declaró Jhon y Cameron se metió las manos en los bolsillos sacando un par de guantes de cuero que se puso antes de siquiera tocar aquella pistola.
—Sé disparar, si es a lo que se refiere —replicó cargándola y descargándola sin ninguna maestría excepcional, pero al menos no le era ajeno el manejo de un arma—. Pero será inútil, no tengo licencia para portarlas, y con mi expediente ningún funcionario en su sano juicio me la daría.
—No te preocupes por eso. Yo me encargaré de que obtengas todos los permisos pertinentes —replicó Jhon—. La pregunta es si eres capaz de usarla.
—No soy un asesino —sentenció Cameron como si fuera una advertencia—. Pero sé sobrevivir si tengo que hacerlo, y por consiguiente, su hija sobrevivirá conmigo.
—Ese pensamiento quizás pueda ponerte en situaciones difíciles, entre mi hija y una bala, por ejemplo. ¿Puedes con eso? —lo increpó Jhon.
—He estado igual sin que me paguen, así que no veo por qué no —respondió Cameron.
—¿Tienes familia? —preguntó el ex agente de la CIA y lo vio negar sin ninguna duda.
—No tengo a nadie que me llore, no se preocupe —sentenció antes de ponerle de nuevo el seguro al arma y devolverla.
Billy y Jhon se miraron por algunos segundos y luego este último hizo un gesto de afirmación con la cabeza.
—Bien, digamos que vienen unos hombres armados por mi hija. ¿Cuál sería tu primera reacción?
—Correr —murmuró Cameron—. Mejor aquí corrió que aquí murió. Así que espero que su hija sea lo bastante rápida como para correr delante de mí, o pese poco como para que me la pueda echar al hombro.
Jhon despegó los labios pero estaba tan contrariado que no dio dijo nada. ¿Aquel muchacho no podía dar ni una sola respuesta normal?
—Supongamos que viene la policía a arrestarla…
—Ah, esos sí que se la lleven.
—¿Disculpa?
—¿Si su hija hace algo malo no la dejaría pagar por un crimen? —preguntó Cameron.
—¡Mi hija jamás cometería un crimen!
—Puede atropellar a alguien sin querer…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....