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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 745

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 5. Lo que sé

Dandara tenía el corazón disparado en el pecho, porque era evidente que aquel tipo, fuera quien fuera, estaba llegando a su casa con invitación. Sin embargo no pudo hacer otra cosa que aprovechar el descarado impulso, ahogar una maldición sorprendida por la nalgada y luego caminar pegada a las paredes hasta ver cómo saludaba a su tío Billy.

No era tío de sangre pero sí uno de los mejores amigos de su padre, así que entraba en categoría de “tío” y por supuesto que le informaría sobre absolutamente todo lo que estuviera pasando. Logró evadir como siempre al personal de servicio, que en las mañanas siempre estaban medios dormidos, y llegó a su habitación para empezar la metamorfosis.

Se dio el baño que necesitaba para despejarse porque ciertamente había tenido una noche movida, y vestirse como la maestra dulce que realmente era a veces, solo era la mitad del acto, la otra era la sonrisa perennemente amable y esa tuvo que forzarla cuando vio a aquel hombre de pie junto a su padre en el comedor.

—¡Princesa! —exclamó Jhon abriendo los brazos para estrecharla y luego la empujó suavemente hacia Cameron—. Mi niña deja que te presente. Este es Cameron Lake, va a ser tu nuevo guardaespaldas —dijo y el distinguido nuevo guardaespaldas vio cómo la distinguida señorita se ponía más pálida que papel de escritor acompañado.

—¿Disculpa…? —susurró Dandara mientras sus pupilas se dilataban—. ¿Guardaespaldas…?

—Sí cariño, Cameron no es precisamente el tipo de protección al que estás acostumbrada, pero ya que lo convencional no parece funcionar, decidí buscar a alguien fuera de lo… común.

“¿Y esto fue lo que encontraste?” pensó ella forzando aquella sonrisa atornillada porque aquel sinvergüenza le había azotado el trasero sin permiso y aun así no podía exponerlo delante de su padre.

—Papá, no sé si será la mejor opción… que tenga guardaespaldas, quiero decir —intentó convencerlo la muchacha con el tono más dulce que pudo encontrar.

—¡Oh, no se preocupe, señorita Hopkins! —le respondió Cameron alargando la manos para saludarla. ¡La misma mano que le había dejado retratada en una nalga!—. Le aseguro que ni siquiera me notará. No soy interesante así que la gente suele pasarme por alto.

—Pues por bajo no te van a pasar, indiscutiblemente —rezongó ella mirándolo hacia arriba porque le sacaba fácilmente más veinte centímetros.

—¡Dandara! —carraspeó Jhon y la mucha se recompuso, mirando a su padre con dulzura.

—Es un halago, papá. Tienes que actualizarte, en estos días que te digan que eres alto es un halago —le dijo dándole un beso en la mejilla—. Podrías darme un minuto para hablar con el señor Lake a solas ¿por favor?

Jhon frunció el ceño, porque Dandara normalmente recibía con emoción a todos sus guardaespaldas, no entendía por qué a aquel no. Así que se excusó y fue a reunirse con Billy en la cocina.

—A lo mejor es que de verdad es muy diferente —se preocupó Jhon—. ¿Crees que debimos buscarle uno convencional?

Su amigo sonrió por lo bajo y negó.

—Claro que no, el muchacho es perfecto, y Dandara es la niña más dulce del mundo, seguramente solo estará un poco sorprendida por tu decisión, eso es todo.

Billy procuró tranquilizarlo, aunque después de ver todo el espectáculo de la mañana a través de las cámaras de seguridad que solo él controlaba, estaba más que seguro de que “sorprendida” no era la palabra más adecuada para el estado de ánimo de su sobrina.

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