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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 758

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 18. Una super heroína

Y no hacía falta más, la verdad era que Cameron jamás había visto una fiereza como aquella en los ojos de ninguna mujer, mucho menos en una tan dulce como Dandara... Porque había que enfrentarlo: el hecho de que fuera loca y no tan inocente como su padre creía, no cambiaba en absoluto el hecho de que era una persona muy dulce y preocupada... en el fondo... muy en el fondo... y profundo…

Y aquel pensamiento se interrumpió en el mismo momento en que ella señaló a la pared que tenían detrás, donde había una pequeña ventana de cristal ahumado.

—Esto está al nivel del suelo, significa que hay una habitación ahí debajo —sentenció ella que ya había mirado todo alrededor y se había dado cuenta de que aquella era la única posibilidad de escapar, o al menos de ocultar a los niños—. ¿Puedes abrirla sin romperla?

Cameron asintió mientras se acercaba y trató de forzar aquella pequeña ventana sin hacer demasiado ruido, porque sabía que romper el cristal era como llamar la atención hacia el lugar en el que estaban.

Quince segundos infinitos pasaron hasta que por fin logró abrirla, y se asomó adentro para ver qué demonios había en aquella penumbra.

—Parece un almacén —susurró hacia Dandara—. La mejor parte es que tiene closets, creo que veo bastantes gabinetes... y parecen tener buen tamaño, así que...

—Podemos esconder a los niños ahí —sentenció ella—. ¿Crees que yo quepa?

Cameron no estaba muy seguro, pero la tomó de las manos y Dandara se deslizó dentro sin ningún problema, porque al parecer el vestido era vaporoso, pero sus curvas seguían siendo más estrechas que la ventanita.

La muchacha recorrió de prisa aquella habitación, notando que solo tenía una puerta, y se aseguró de atrancarla por dentro, y cruzar frente a ella varios muebles pesados, de forma que nadie pudiera abrirla.

—¡Listo, ya está asegurado, pásame a los niños! —susurró en dirección a Cameron, y este le hizo el gesto a la primera pequeñita para tomarla por los brazos y descolgarla hasta las manos de Dandara.

—¡Vamos, chicos, muévanse, muévanse! —los apremió, y mientras él los iba bajando uno a uno, con el corazón acelerado porque además tenía que vigilar que no los encontraran, Dandara los iba poniendo en el suelo y señalando los gabinetes en los que podían esconderse.

—¡Vamos, cariño, aquel es el tuyo...! Sí, sí cabes ahí, no tengas miedo... No te va a pasar nada, vamos, escóndete.

Los dos respiraron un poco más aliviados cuando se dieron cuenta de que el último niño estaba ya escondido en alguno de los closets o gabinetes, y Dandara les habló en tono bajo.

—No salgan de aquí por ningún motivo, hasta que no escuchen mi voz no quiero que ninguno salga de aquí. Escóndanse en sus gabinetes, y no vayan a salir ¿de acuerdo? No hagan ni un solo ruido, la maestra va espantar a los tipos malos y ya regresa. ¿Está bien?

—¿Maestra, usted es como Wonder Woman? —preguntó uno de los pequeños haciendo un puchero y Dandara asintió de inmediato sin dudarlo.

—Por supuesto, cariño, la maestra es una súper heroína, voy a acabar con los malos y ya regreso —lo tranquilizó y después de cerrar la última puerta se dirigió hacia Cameron tendiéndole los brazos.

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