Entrar Via

UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 759

PRINCESA DE DÍA... CAPÍTULO 19. No dejes que la diadema te confunda

Y por supuesto que aquella condenada mujer no podía ser como el resto de las mujeres normales, comunes, sin drama. Ella simplemente se giró hacia él y le dio un pequeño beso en la mejilla, como si fuera un cachorrito bueno o un político decente.

—Haré algo mejor que eso, te llevaré a beber —le prometió con un guiño y luego se levantó con aquella posición defensiva que le decía a Cameron que ese vestido de princesa era el más engañoso en la historia de los vestidos de princesa.

Dandara Hopkins estaba más entrenada que un caballero medieval, pero aun así él seguía teniendo muy presente cuál era su trabajo, y que ese trabajo era hacerle de escudo a toda costa. Por eso apenas la vio hacer el primer gesto entusiasta por ir a ver dónde estaban los atacantes, la tomó por un antebrazo, la ubicó detrás de su cuerpo y le hizo un gesto preciso para que fuera ella quien lo siguiera.

Rodearon los setos y entraron por uno de los corredores laterales, donde todavía se escuchaba la impotencia de los que habían atacado el museo.

Por supuesto que alguien había llamado a la policía y muy pronto las patrullas comenzarían a hacer afuera su inútil concierto, que solo servía para alertar a los delincuentes y desesperar a un santo.

—¡Quiero que los encuentren! ¡Quiero que los encuentren ya! —gritó uno de los tipos, un hombre de unos cuarenta años, bastante descuidado y con la ropa hasta un poco sucia.

—¡Pero es que ya hemos recorrido el museo! —se quejó otro—. ¿Estás seguro de que iban a estar aquí?

—¡Por supuesto, yo mismo los vi entrar, maldito idiota! —exclamó el que parecía ser el jefe—. ¡No pueden simplemente haberse evaporado en el aire, es solo que este lugar es demasiado grande, ve a buscarlos, sal, muévete!

El tipo parecía desesperado, pero más que eso tanto el ojo crítico de Cameron como el de Dandara, llegaron a la misma conclusión.

—Son unos malditos amateurs —gruñó ella—. Si esto va a ser un secuestro por dinero, te garantizo que es la primera vez que esta gente hacen algo así.

—¿Alguna razón política, quizás? —preguntó Cameron respirando aliviado al darse cuenta de que se habían conformado con espantar a la gente a tiros, y hasta ese momento no habían tomado ningún rehén.

Pero por desgracia eso estaba a punto de cambiar.

—¡Vete a buscar al guía o al guardia de seguridad! —ordenó el jefe a otro de sus hombres—. Hay una... una cosa de estas... Un cuaderno en la puerta donde la gente anota su nombre.

Y Dandara se mordió la lengua al darse cuenta de que inconscientemente Cameron los estaba corrigiendo.

—¡Bitácora, imbécil, es una bitácora! ¡No hay derecho a ser tan bruto!

—¡Ve y busca la libreta esa a ver cuál carajos era la parte del museo que venían a visitar, anda!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD