PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 20. Una excelente puntería
Dandara apretó los labios aunque no era precisamente por la rabia. Aún en medio de una situación tan difícil, el hecho de que a Cameron se le ocurriera decirle a un tipo que acababa de asaltar un museo que ella lo dejaría siendo “una señorita”, definitivamente era algo que no se le ocurría a todo el mundo.
El hombre frente a ellos se veía más que adolorido, Dandara estaba completamente convencida de que la había roto la rodilla, pero junto a ella Cameron ni siquiera se inmutaba, como si tuviera toda la confianza en que le iba a sacar la información.
—Si tengo que repetir que la pregunta te voy a abrir otro agujero para respirar directamente en los pulmones ¿entendido? —gruñó ella mirando al tipo a los ojos—. Dime quién carajos te mandó y a cuál de mis niños quieren llevarse. ¡Ahora!
El hombre pareció titubear pero al primer gesto furioso de la muchacha levantó las manos.
—¡OK, OK, maldit@ lunática, vinimos por uno de los niños, el del asesor de gobierno!
—¿Schneider? —gruñó Dandara.
—Sí, ese —replicó el tipo y ella apretó los dientes esta vez con rabia verdadera.
—Entonces esto es alguna maniobra política de esas ¿verdad? —espetó—. ¿Quieren hacer que el asesor ceda con una de las leyes esas que están intentando meter ahora en el Senado?
Él se encogió de hombros como si realmente no le importara, y en el fondo la muchacha lo entendía: no era un político, no era inteligente, la verdad era que probablemente no fuera absolutamente nadie más que un delincuente menor que alguien había usado a su antojo por un poco de dinero, pero no tenía ni idea de cuáles eran las implicaciones de lo que estaba haciendo o por qué lo hacía.
—Mira, lo mío es cobrar, hacer el trabajo y luego cobrar ¿de acuerdo? —gruñó el hombre con impotencia.
—¿Quién te contrató? —continuó Dandara—. ¿A quién se supone que le vas a cobrar por el trabajo?
—Pues eso si no lo sé —replicó él con una sonrisa sarcástica.
—Entonces la policía te lo va a sacar. Y créeme, no vas a ir a una comisaría común y corriente en la que te darán una llamada y pedirás un abogado, esto es un crimen político, quién te va a sacar de aquí va a ser el Servicio Federal de Inteligencia, y por si tienes alguna duda, esos no te van a pedir ni el maldito nombre, te lo van a sacar con cada maldit@ tira de piel que te arranquen. ¡Espero que lo tengas claro!
Ella retrocedió sin dejar de apuntarle, y sus próximas palabras fueron para Cameron.
—Hay que buscar un acceso diferente para que la policía pueda entrar —sentenció con tranquilidad—. Busca con qué amarrar a este imbécil.
El guardaespaldas miró alrededor y alcanzó uno de los cordones que ataban por la mitad las cortinas. Dandara no pudo evitar pensar que si hubiera sido un cowboy americano habría ganado alguna competencia enlazando novillos, porque le bastó menos de un minuto para amarrar a aquel hombre de pies y manos, especialmente con las manos pegadas a los pies, sin importar lo mucho que le doliera aquella rodilla rota.
La sala estaba despejada, pero sabían que no podían dejarlo ahí. Los ojos de Dandara y de Cameron se encontraron a la misma vez sobre el único mueble disponible.
—Es el carro de la limpieza —murmuró ella encogiéndose de hombros.
—¡Mejor que mejor! El cesto de la basura es grande y a mí me gusta reciclar —gruñó Cameron levantando el tipo en peso sin hacer ni una sola mueca de esfuerzo y realmente metiéndolo de cabeza en el enorme cesto negro de basura, con los pies al aire y gritando desquiciado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....