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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 763

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 23. Un hombre terco y una mujer inocente

Y Billy lo había grabado, ¡pero por supuesto que lo había grabado! porque era una de las cosas más graciosas que había visto en su vida. Los hombres tercos no solían ser muy simpáticos, pero detrás de aquel cristal desde donde podían ver el cuarto de interrogatorios y escuchar lo que pasaba dentro, tanto John como él estaban luchando para no desternillarse de la risa, porque sin importar el acoso, la histeria o incluso la ayuda que pudieran brindarle, las únicas palabras que seguían saliendo como un disco rayado de la boca de Cameron Lake era el nombre de Dandara.

—¡Este está desquiciado, me gusta! —sonrió John girándose hacia su amigo—. Deja que el abogado haga su parte, hay un montón de testigos reconociendo ahora mismo a los tipos que asaltaron el museo, así que es obvio que el disparo se hizo en legítima defensa.

—La mejor parte es que toda su documentación está en regla, saldrá de esto sin una sola anotación en su expediente —advirtió Billy.

—La pregunta es ¿por qué todavía tiene un condenado expediente? Pensé que te habías ocupado de eso.

—¡Oye oye, cálmate señor dragón, no quería mover nada todavía hasta asegurarme de que el tipo era legal! Y créeme que lo es, porque si quisiera librarse de esto lo único que tendría que hacer sería decir la verdad.

John frunció el ceño y lo miró sin comprender exactamente qué quería decir.

—¿Qué verdad? —lo increpó.

—Esa por la que tuve que hacer desaparecer los videos de seguridad del museo —le respondió Billy en un susurro acercándose a él—. John, el “misil” vino de la Beretta, pero él no fue el que apretó el gatillo.

John Hopkins echó atrás la cabeza con una mueca de incredulidad y puso los ojos en blanco.

—¿En serio? ¿Dandy?

—¡En seriesísimo! Solo hay que ver el agujero tan preciso que le hizo tipo entre las cejas y nadie lo dudaría. No me malentiendas, aquí el señor Lake también fue muy preciso para poner su espalda entre Dandara y una bala, pero el tipo dispara que da asco, necesita mucho entrenamiento —replicó Billy con un suspiro cansado.

—Bueno, a pesar de lo mucho que me agrada que hayas enseñado a Dandy a disparar.

—¡Y a defenderse, por eso soy su tío favorito! —rezongó Billy.

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