PRINCESA... DE DÍA. Intereses acumulados de cinco años
Los labios de Cameron se separaron, pero fue incapaz de articular una frase, una palabra, cualquier cosa.
Habían pasado cinco años, y aquella mujer seguía teniendo la capacidad de deslumbrar a cualquiera que se le cruzara.
Estaba más linda, era lo único que podía decir. Era más hermosa que hacía cinco años, más mujer, y estaba bastante seguro de que más peligrosa también. Sin embargo, no fue capaz de detectar ni una ironía, ni un solo tono falso o provocativo en su voz.
—¿Cómo has... cómo has estado? —fue lo único que alcanzó a murmurar, y por suerte Mueslik tuvo la suficiente inteligencia emocional como para marcharse de allí en cuanto sintió la tensión.
—Con mucho trabajo, como siempre —sonrió ella—. Y ahora que vamos a comenzar con este proyecto, muchísimo más. ¿Y tú...? —Y si era completamente sincera, Dandara no podía negar que estaba tan sorprendida como impactada—. ¡Dios, ¿de verdad estudiaste arquitectura?! ¿Y en Inglaterra? ¡Eso debió ser muy difícil!
—Solo me gradué hace seis meses —respondió Cameron—. Pero sí, logré estudiarlo y tuve suerte... supongo que tuve suerte de poder participar en la remodelación del colegio King, y eso fue lo que me trajo de vuelta.
Por un segundo vio aquel gesto casi imperceptible en los ojos de Dandara. A pesar de los años, no había cambiado, o al menos aquella pequeña arruguita que se le hacía sobre la nariz cuando algo la contrariaba no había cambiado. Sin embargo, le duró solo la fracción de un instante y luego volvió a hacer lo que siempre hacía: ser esa mujer maravillosa que pensaba en todos.
—¿Y Janick? ¿Cómo está? ¿Ha logrado recuperarse? —le preguntó con sincero interés, y Cameron asintió.
—Bastante, aún no camina, pero sabemos que es un proceso muy largo. Por suerte, eso no le ha impedido hacer su vida, tener su familia y...
Sin embargo, cualquier respuesta quedó cortada de repente cuando el hombre que estaba exactamente detrás de ellos se dio la vuelta y pasó un brazo posesivo alrededor de la cintura de Dandara.
—Amor, perdón que te interrumpa, pero tu teléfono está vibrando —dijo un hombre que debía ser más o menos de la edad de Cameron, sacando un celular del bolsillo y pasándoselo a la muchacha.
—¡Ah, gracias! Discúlpame un segundo —le dijo Dandara a Cameron, mirando la pantalla, y luego devolvió el teléfono sin responderlo—. Solo es un recordatorio de nuestra actividad de esta noche, cariño —le dijo al hombre.
—¿Crees que tendremos tiempo de llegar? —preguntó él con una sonrisa pícara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....