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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 794

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 64. ¿Tan malo sería?

Cameron apretó los dientes y alcanzó aquel vaso de bebida que John le había servido, vaciándolo de un solo trago para dejarlo de nuevo en la mesa con un sonido furioso.

—¿De verdad crees que puedes manejar así la vida de la gente? —espetó mirando a John a los ojos y Billy dio dos pasos atrás porque en aquel avispero era mejor no meterse—. Hace cinco años me dijiste que me alejara de Dandara porque no era bueno para ella.

—Y hace cinco años tenía razón —gruñó John poniéndose serio.

—¿Entones para qué demonios quieres que vuelva ahora? —espetó Cameron.

—Porque ya no eres el mismo hombre de hace cinco años. ¿No es así? —resonó la respuesta, con más convicción de la que esperaba.

—¿Es una put@ broma? ¿De verdad eso era lo que estabas buscando? ¿O era el nivel que querías? ¿Un título universitario? ¿Me estás diciendo que la razón por la que ahora soy bueno para Dandara es solo porque tengo un título universitario? —siseó Cameron entre los dientes apretados porque la impotencia le estaba ganando.

Sin embargo frente a él, el ex director de la CIA solo hizo un gesto de mudo cansancio.

—¡Claro que no! ¡Si por títulos universitarios fuera, el tarado con el que va a casarse tiene dos! —replicó John—. Quería que volvieras porque sé que amabas a mi hija sinceramente, pero tenías que forjarte sin ella porque eso es lo que hacen los malditos hombres, te guste escucharlo o no. ¡Dandara era una niña millonaria que podría haberte dado todo y lo habrías resentido toda tu vida! ¡Habrías resentido su círculo de amigos, el poder que tiene, incluso las cosas que hacía por ti, por una simple razón: porque en ese momento eras incapaz de hacerlas por ti mismo! ¡Porque no eras capaz de salvarte a ti mismo!

Cameron retrocedió como si lo hubieran golpeado en pleno pecho, pero la expresión de John Hopkins era demasiado segura, como si todo el tiempo hubiera sabido aquel desenlace.

—Y ahora ya nada de eso importa —sentenció acercándose—. Ahora estoy frente a un hombre que sabe que está a la altura de mi hija, no por el dinero que tenga, ¡sino porque se hizo a sí mismo! Porque luchaste, saliste adelante, te encargaste de tu familia, y estudiaste y te superaste ¡y cada maldit@ cosa que has hecho desde entonces la has hecho como un hombre de bien! ¡Y no me digas que no tenías que hacer eso porque los dos sabemos que eso no es verdad!

Cameron apretó los puños y lanzó una maldición por lo bajo mientras alcanzaba la botella y se servía otro trago, porque por más que quisiera pelearse con John, sabía que cada palabra era verdad. Todavía podía sentir el orgullo y la satisfacción que le había provocado graduarse de la carrera que amaba o ver el lugar tan lindo donde vivían en Inglaterra, o haber ayudado a su hermano y su cuñada con todo lo necesario para el nacimiento de su hija, y saber que todo eso no era producto más que de su esfuerzo.

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