PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 68. Una cena familiar
Era terriblemente linda, ¿verdad? Tan concentrada. Y aunque Cameron se había jurado que no iba a molestarla con la más mínima insinuación, no podía evitar que, cada cierto tiempo, sus ojos se posaran en ella tratando de encontrarle algún maldito defecto, tratando de ver a una mujer completamente diferente a esa de la que se había enamorado.
Pero como si el destino quisiera rematarlo, la realidad era que ella no había cambiado nada; seguía siendo una mujer madura y sensata en su trabajo, amable y querida por la gente que la rodeaba, y probablemente una completa loca en privado.
Así que no había forma de que dejara de sentir todas aquellas maldit@s mariposas. Cameron no había dejado de sentirlas durante cinco años, pero al menos la distancia había aletargado esos sentimientos, un letargo que se había evaporado en el mismo instante en que había vuelto a verla.
—¿Cameron, estás bien? —la escuchó preguntar de repente, y él se desperezó, carraspeando y restregándose los ojos.
—¡Demonios, creo que estoy dormido! —respondió, intentando encontrar una salida—. A lo mejor tengo los ojos abiertos, pero te juro que estoy rendido —murmuró, y ella miró el reloj que tenía en las manos.
—¡Pues con razón, si ya pasa de la medianoche! —exclamó Dandara al darse cuenta de la hora—. Yo, que soy una obsesiva total, y tú que no me dices nada —lo regañó con una risa suave—. A este paso, vamos a acabar los dos peor que un par de zombis antes de que logremos echar a andar el proyecto.
—¡Tampoco es para tanto! Con un café se nos pasa —sentenció él, levantándose para alcanzar la cafetera que tenía cerca, pero la muchacha negó con la cabeza.
—¡Tampoco exageremos! —rio con un suspiro de cansancio—. Vamos a dormir, y mañana retomamos esto con mejor energía.
Y Cameron accedió con un gruñido conforme, pero la verdad era que no quería irse a dormir; solo quería quedarse allí con ella, aunque fuera solo para torturarse de lejos.
Los días que siguieron tampoco fueron mejores. La semana pasaba demasiado rápido para su gusto; cada día en aquella oficina era un maldito recordatorio de todo lo que había perdido, porque Cameron no podía dejar de pensar en que muy pronto ella se casaría con otro.
—¿Estás seguro de que no puedes venir? —la escuchó aquella mañana de viernes, y la mano de Cameron se detuvo justo sobre la manija de la puerta, sin atreverse a girarla, porque era evidente que adentro ella estaba teniendo una conversación demasiado privada.
“Lo siento, muñeca, me salió un viaje de emergencia a Estados Unidos por una cuestión de la compañía y no puedo retrasarlo”, sentenciaba su prometido, y Cameron sabía que la única razón por la que podía escucharlo era porque Dandara tenía el altavoz puesto.
—¡No puedo creer que vayas a perderte nuestro evento del sábado! —exclamó ella, intentando fingir que estaba molesta, pero la verdad era que entre los dos había confianza suficiente como para que cada uno hiciera su vida como necesitaba, sin que el otro reclamara.
“Y estoy seguro de que me voy a perder uno de nuestros eventos más icónicos, pero, nena, no puedo posponer esto. Sabes que negocios son negocios” dijo él con un bufido de cansancio, pero la muchacha solo le respondió con una risa suave.
—Está bien, por esta vez te lo voy a perdonar, pero... el próximo fin de semana me lo vas a pagar doble.
—¡Por supuesto que sí, capitana! —rio él, y después de enviarse algunos besos, Dandara colgó la llamada, preguntándose si Cameron se daría cuenta de que su silueta era perfectamente visible a través del cristal ahumado de la puerta.
Sin embargo, no dijo nada al respecto y siguió trabajando, deteniéndose únicamente en el momento en que él le dio los buenos días y le ofreció una taza de café.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....