PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 69. Reencuentros
Cameron quería que la tierra se lo tragara, y Dandara juraba que jamás lo había visto tan rojo y tan nervioso. Jannick y Natalie parecían haberse tragado la lengua, y cada uno, a su manera, trataba de callar a Dany, mientras Dandara corría por toda la estancia de la suite con la niña encima.
—¡Dímelo todo, quiero saberlo todo! ¿De qué tamaño es la foto? —reía, preguntándole a la niña con complicidad.
Y Dany, ni corta ni perezosa, mostró con las manos una distancia de cincuenta centímetros, lo cual era una obvia exageración. Sin embargo, eso no cambiaba el hecho principal: Cameron tenía una foto suya junto a su cama, incluso cinco años después.
Dandara lo vio desaparecer en silencio camino a la terraza de la suite y, tras poner a Dany en el suelo y darle un beso, le dijo:
—Tienes razón, las niñas siempre dicen la verdad. ¡Gracias! —Se giró con una sonrisa y les hizo un guiño a sus padres para que se calmaran, porque los pobres parecían a punto del colapso.
Dandara caminó despacio hasta llegar junto a Cameron y se apoyó en la baranda, mirando la ciudad.
—¡Lo siento... ya sabes cómo son los niños! —carraspeó él.
—Uy, sí. Créeme, mis sobrinos también me vuelven loca, así que tomaré nota: no voy a permitir que conozcas a ninguno, al menos no hasta que tengan la edad suficiente como para que pueda lanzarles una chancla sin cargo de conciencia —sonrió Dandara.
—¿Por qué? ¿Ellos también me van a decir que tienes una foto mía al lado de tu cama? —replicó él, intentando que aquello sonara a ironía, pero la muchacha solo se encogió de hombros.
—Yo no le niego a nadie que cargo fotos tuyas —declaró, dejándolo mudo, pero aquella expresión era tan natural, como natural era el hecho de que, entre la galería de su teléfono, todavía guardara sus fotos—. No hay nada de malo en recordar a las personas que han sido importantes para nosotros. No tienes que disculparte por eso —sentenció ella con una sonrisa, mientras Cameron sentía un nudo en la garganta al ver aquellas fotos de un tiempo en el que habían sido muy felices.
—¿A tu prometido no le molesta que tengas esto? —preguntó él, mirándola a los ojos, y Dandara dejó escapar un suspiro lleno de tranquilidad.
—Leon y yo tenemos una relación... un tanto diferente —sentenció con seguridad—. Cada uno hace lo que tiene que hacer, vive como tiene que vivir, y nuestros demonios se entienden bastante bien, así que no hay de qué preocuparse. Mejor intenta volver a tu color natural, deja de preocuparte por cosas que no tienen importancia, ¡y vamos a comer que me muero de hambre!
Dandara palmeó su hombro con un gesto de confianza y luego entró para seguir jugando con Dany.
Si Cameron era honesto, no sabía qué lo tenía más aturdido: saber que ella lo recordaba, que guardaba sus fotos, o que su prometido no se ponía histérico por el simple hecho de que ella hiciera eso. ¡Porque Dios sabía que si él hubiera estado en la piel de Leon Rothschild, definitivamente se hubiera puesto histérico, celoso perdido, guadaña en mano...!
—¡Cameron! —lo llamó Jannick, abriendo mucho los ojos para ver si reaccionaba, y él entró de prisa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....