REGLA # 1. CAPÍTULO 42. Lo que no se puede esconder
La despedida de Mariel con su familia fue tranquila, aunque cargada de emociones. Todos la abrazaron con calidez y le recordaron que Suiza siempre sería su hogar, sin importar lo que pasara.
—Cuídate mucho, Mariel —le dijo Anja, tomando sus manos entre las suyas—. Y no te demores en venir.
—No voy a hacerlo, mamá —respondió Mariel con expresión cansada—. Esto ya no da para mucho así que… supongo que hablaré con Leon cuando regrese, y aunque sigamos casados por el acuerdo, yo voy a regresar a casa. Esta aventura ya dejó de tener sentido.
Mariel le dedicó una sonrisa leve, pero esa sonrisa desapareció en cuanto el último vehículo de los Keller se perdió en el horizonte. Mariel se dio la vuelta para regresar a la casa de huéspedes, decidida a esperar a Leon, sin embargo, no había dado ni diez pasos cuando una voz helada la detuvo.
—¿Crees que con esto lo tienes todo resuelto, verdad?
Mariel se giró, encontrándose cara a cara con su suegra, y se apoyó en uno de los muebles del salón porque sabía que aquello iba a ser agotador.
—¿Qué demonios quieres ahora, Freda? —escupió con impaciencia mientas lLa mujer la miraba con una mezcla de furia y desdén, con las manos apretadas en puños a los costados.
—¡No voy a permitir que te salgas con la tuya!
—¿De qué está hablando? —preguntó Mariel, cansada de sus constantes ataques.
—¡De ti! —espetó Freda, acercándose a grandes zancadas—. ¡Siempre metiéndote donde no te llaman, queriendo robarme a mi hijo!
Mariel soltó una carcajada incrédula.
—¿Robarle? —repitió, incrédula—. Señora, está desquiciada. ¡Nadie le está robando a su hijo, él simplemente tiene derecho a elegir con quién estar!
Freda frunció el ceño, sus ojos brillando de pura ira.
—¡Mentira! —gritó—. Eres una manipuladora, no eres buena para él.
—¡Nadie jamás va a ser buena para Leon! ¡Hasta a Verena le ibas a encontrar lo malo tarde o temprano! —replicó Mariel—. ¿Y quiere que le diga algo? ¡Soy una maldit@ pitonisa, veo el futuro de Leon, muriendo viejo y solo porque la loca de su madre jamás lo dejó ser feliz…!
Pero antes de que Mariel pudiera acabar de desahogarse, Freda levantó la mano y la abofeteó con fuerza. El golpe la tomó por sorpresa, haciéndola tambalearse hacia atrás hasta chocar contra un mueble. Mariel sintió un dolor agudo en la cabeza mientras un jadeo ahogado salía de su garganta… y luego todo se sumió en la oscuridad.
Minutos, horas… no sabía cuánto tiempo había pasado, solo que cuando volvió a abrir los ojos, todo a su alrededor era confuso.
Estaba tumbada en el suelo frío, con un dolor punzante en la cabeza y el cuerpo entumecido por el frío. Intentó moverse, pero cada músculo le dolía. La oscuridad la envolvía por completo, y el aire era húmedo y pesado.
—¿Dónde…? —murmuró, pero su voz salió demasiado débil.
Intentó ponerse de pie, pero el mareo la obligó a quedarse en el suelo. Respirar se le hacía más difícil a cada segundo y en un solo instante el pánico la invadió. Algo estaba mal, muy mal.
Leon por su parte, llegaba al castillo casi de noche, con el rostro más relajado porque se había controlado el incendio de la turbina, y porque su resolución era cada vez más firme.
Lo que había creído que quería… ya no lo quería tanto. Las razones por las que se había casado con Mariel, ya no eran tan poderosas, y por más que le costara admitirlo, en las últimas semanas habían cambiado mucho.
—¿Todo se resolvió? —preguntó Freda, apareciendo en el recibidor con una sonrisa forzada.
—Todo —contestó Leon, dejando las llaves del auto sobre la mesa—. El seguro iniciará las reparaciones mañana en la mañana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....