Entrar Via

UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 947

REGLA # 1. CAPÍTULO 47. Sin reglas

Mariel seguía sin moverse, mientras su mente aún estaba intentando hacerse a la loca idea de lo que Leon acababa de decirle. Frente a ella, él parecía más decidido y a la vez más vulnerable que nunca, como si estuviera apostándolo todo en ese momento.

—Leon, no entiendo… Ese título era todo lo que querías… Y si haces esto no vas a conseguirlo…

—¡Es que no lo quiero! ¡Ya lo no quiero, lo único que me asusta de eso es que ya no…! —Su voz bajó sin que pudiera evitarlo, mientras la sombra de la duda lo dominaba—. Es que ya no tengo motivos para que sigas conmigo.

Ella se estremeció cuando lo sintió tomar sus manos con suavidad, mirándola directamente a los ojos.

—Leon ¿qué estás diciendo? —Mariel apretó los labios mientras su corazón se estrujaba, porque ella también había confiado en ese motivo para que siguieran juntos, pero la voz de Leon fue completamente firme mientras las siguientes palabras salían de su boca.

—Hadita. El acuerdo ya no sirve. No hay razón para que sigas casada conmigo, así que no puedo retenerte de esa manera —sentenció—. Renuncié al título, al castillo, a los negocios. Todo eso ya no importa —continuó Leon—. Creí que las reglas nos mantendrían con los pies en la tierra, y sobre todo, bueno… creí que te protegerían de mí, que soy un cabeza loca… Pero ahora entiendo que las reglas no sirven para nada, porque no me protegieron a mí.

—¿Qué…? —Mariel despegó los labios pero un gesto de Leon la hizo callar de inmediato.

—La regla número uno se fue al demonio, hadita —añadió, con una sonrisa amarga—, porque yo me enamoré de ti.

Mariel sintió un nudo en el pecho mientras sus ojos se abrían como platos de la impresión.

—Leon… no digas eso. Solo estabas asustado por lo que pasó —trató de negar pero solo escuchó una risa cansada.

—¡Sí, eso sí que lo estaba! ¡Estaba que me moría del susto, hadita! —admitió, interrumpiéndola. Dio un paso hacia ella, acercándose más y enmarcando su cara entre las manos—. Pero no porque no pudiera seguir con el acuerdo o porque no supiera qué hacer sin el título. ¡Estaba que me moría del susto de perderte, porque sabía… porque por muy bruto que yo sea, sabía que iba a perder al amor de mi vida!

Mariel abrió la boca para responder, pero no pudo; y Leon la abrazó, hundiendo su rostro en su cuello, como si necesitara asegurarse de que no saldría corriendo.

—Te amo —susurró—. Solo quiero una vida contigo. Y aunque tú no me ames, haré todo lo que esté en mis manos para conquistarte.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD