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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 968

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 17. Una decisión difícil

Elías estaba recargado contra su auto, con los brazos cruzados y esa sonrisa en la cara que siempre le disparaba el corazón sin que pudiera evitarlo.

—No me llamaste —dijo él, mirándola con intensidad y Chloe suspiró.

La verdad era que si no hubiera estado tan ocupada con todo lo que estaba pasando en su vida… tampoco lo habría llamado.

—He estado ocupada —respondió, sin mirarlo directamente.

Elías levantó una ceja, dando un paso hacia ella y le hizo un puchero decepcionado.

—¿De verdad no te intereso nada de nada?

Chloe lo miró por un momento, luchando por mantener la calma.

—Elías… ahora mismo tengo muchas cosas en la cabeza —dijo, con una sonrisa cansada—. Perdona si no estoy de ánimo para coquetear —dijo dando un paso hacia la calle.

—Terroncito, ¿pasa algo? ¿A dónde vas? —preguntó sin dejar de mirarla.

Chloe pensó en lo que tenía que hacer y, aunque no quería aceptar su ayuda, la verdad era que tampoco tenía ganas de ir en un autobús con su nube negra de pensamientos encima.

—A la universidad —respondió, esperando que él no insistiera, pero, por supuesto, lo hizo.

—Te llevo —dijo Elías con voz firme, abriendo la puerta de su auto y sin dejar espacio para que Chloe pudiera negarse—. No es un favor, ¿OK? Solo voy a marcar territorio para que nadie te mire raro —agregó, con una sonrisa traviesa y Chloe no pudo evitar reírse.

Elías siempre tenía esa forma de hablar que la hacía sentirse confundida, entre lo molesta y lo divertida.

—Está bien, lo que sea —dijo, resignada, subiendo al auto.

El camino se le hizo a Chloe bastante corto y para cuando llegaron él se bajó con ella y comenzó a caminar a su lado.

—¿Lo de marcar el territorio era cierto? —preguntó y él solo se encogió de hombros con tono relajado.

—Digamos que nostalgia. Yo salí de aquí hace unos años.

—¿Qué estudiaste?

—Administración de Empresas —respondió Elías.

Chloe miró de reojo, sorprendida por esa información, porque él se veía como cualquier cosa menos como un CEO.

—¿Y qué administras? —preguntó, con una sonrisa curiosa.

—De verdad tengo una empresa de marketing... y muchas otras empresas. —Soltó una risa breve, como si decir eso fuera lo más normal del mundo—. Administro mis activos en unas cuantas empresas y no tengo que dirigir ninguna.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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