CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 24. No tienes idea
Chloe respiró hondo, intentando calmarse. Estaba temblando, y aunque Elías le hablaba en voz baja y con esa suavidad que lograría sedar a un león furioso, la verdad no era fácil dejar de sentir ese miedo punzante en su pecho por lo que habría podido pasar.
—Ya está, Chloe, tranquila —dijo Elías mientras tomaba un paño húmedo y lo pasaba suavemente por su cara y su nuca. El frío del agua la hizo reaccionar un poco, y aunque no podía controlar completamente sus nervios, se sintió un poco más presente—. No te pasó nada —insistió, mirándola fijamente—. Estás a salvo.
Chloe asintió lentamente, con la voz quebrada, pero logró articular unas palabras.
—Lo siento…
—No te disculpes —dijo él, mientras la llevaba a la ducha con cuidado—. Ahora, ve a bañarte. Yo me encargaré de todo.
Chloe no tenía fuerzas para discutir, así que solo asintió, y con el corazón todavía acelerado, entró al baño. La ducha caliente le dio algo de alivio y cuando salió, aún algo temblorosa, se sorprendió al ver que Elías le había dejado ropa suya, un pijama gris que le quedaba un poco grande, pero que al mismo tiempo la hacía sentir muy cómoda.
Se vistió rápidamente, sin ganas de mirarse al espejo, pero apenas salió a la habitación, Elías la miró con una sonrisa, y no pudo evitar dejar escapar un suspiro.
—Te queda preciosa —dijo, como si fuera algo natural, como si el mundo alrededor de ellos fuera perfecto y nada hubiera ocurrido—. Y ahora a dormir, señorita —sentenció él, acercándose para darle un beso en la frente—. Melisa está por llegar, y mañana será otro día. ¿Está bien?
Chloe no dijo nada, solo se metió en la cama, y Elías la arropó con suavidad, como si fuera la criatura que más adorar en todo el mundo. El problema era que aquella criatura estaba hecha pedazos, y que no podía arreglar todo con palabras bonitas, aunque intentara.
Al momento de cerrar la puerta, Melisa apareció en el pasillo.
—¿Cómo está? —preguntó con voz baja y preocupada porque Nico ya le había contado.
—Está tranquila ahora. Va a dormir. Quédate con ella, ¿sí? —le pidió, con un tono que no dejaba espacio para discusiones.
Melisa asintió sin decir nada más, y Elías camino directamente a la sala donde ya su gemelo lo estaba esperando.
—¿Vamos a hacer alguna estupidez? —preguntó mientras salían del departamento y se dirigían a uno de sus autos—. ¿Vamos a necesitar un abogado?
—Posiblemente —gruñó Elías—.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....