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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 979

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 28. Proyectos y venenos

Se suponía que le iba a lanzar una réplica digna de un filósofo, pero en ese momento la alegría de Chloe pareció desbordarla y sin pensarlo dos veces se lanzó a abrazarlo. Fue un abrazo impulsivo, fuerte, cálido. Elías se quedó inmóvil un segundo, y luego le devolvió el gesto, rodeándola con los brazos y bajando un poco la cabeza para respirar el aroma de su cabello.

—Gracias —murmuró Chloe—. No sabes lo que esto significa para mí.

—No me agradezcas todavía. No va a ser fácil —dijo él como si todavía tratara de amenazarla.

—Ya veremos quién sobrevive a quién, jefe —respondió ella antes de que el silencio lo llenara todo.

Uno de esos silencios que gritaban “tensión sexual” hasta el infinito, y finalmente Elías suspiró cerca de su oído, apartándola.

—Será mejor que te vayas ya —le dijo con la voz un poco más ronca de lo normal.

Chloe se tensó apenas, y luego lo miró levantando la cabeza.

—¿Eh?

—Sal de mi oficina —repitió él carraspeando con la mayor formalidad—. Sabes que tus curvitas me ponen un poco descontrolado y ahora mismo me estoy muriendo por besarte; ¡y sé que no debo hacer eso con una empleada! A menos que mi primera reunión de Recursos Humanos sea conmigo mismo.

Chloe se separó de golpe, riéndose entre dientes, un poco sonrojada.

—¡Claro, claro! No queremos que nadie piense que el jefe está infartando por las curvas de la pasante —dijo con tono juguetón, pero apenas terminó de hablar se llevó una mano a la boca, arrepentida.

Elías se quedó un segundo en completo silencio, y luego abrió los ojos, como si hubiera recibido la mejor noticia del día.

—¡¿Eso fue una broma?! ¡¿Una broma de verdad?! ¡Mi primer chiste de Chloe en el año! —gritó exagerado mientras hacía un ridículo bailecito de la victoria y toda la actuación de “CEO amenazante” se iba al traste—. ¡¡Me gané una broma!! ¡La pasante tiene sentido del humor!

Chloe se tapó la cara, riéndose sin poder evitarlo.

—Eres un ridículo y estás completamente loco —murmuró.

—Sí, pero soy tu CEO, así que más respeto señorita pasante o tendré que comprar una regla para castigarla… joder no hay reglas aquí… le diré a mi asistente que compre una…

—¡Elías!

—¡Lo siento, lo siento, pensamientos intrusivos! —se disculpó él, viéndola caminar hacia la puerta.

La sonrisa de Chloe no se le quitó del rostro en todo el camino hacia su nuevo puesto. No sabía si estaba más nerviosa por empezar su primer día de trabajo o por lo fácil que Elías la estaba haciendo sentir parte de algo suyo.

Llegó al área de marketing con paso decidido, y allí una mujer de cabello liso, gafas cuadradas y un blazer negro estaba esperando junto al escritorio que tenía su nombre. Tenía una postura impecable y una mirada tan seria que Chloe sintió que la estaban evaluando de pies a cabeza en menos de dos segundos.

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