CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 31. Una sesión de fotos
Chloe se volteó hacia él, sorprendida, exactamente igual que todos los demás en aquel estudio cuando lo escucharon.
—¡¿Disculpa?! Tú no puedes despedirme —bufó Claire con impotencia—. ¡La dueña de la marca es Odette!
Y como si la hubieran invocado por arte de magia, Odette apareció en la escena, impecable, como siempre, con unos tacones que hacían eco en el piso brillante.
—¿¡Qué está pasando aquí?! ¡¿Qué es todo este escándalo?! —y esa era una pregunta retórica porque literalmente acababa de escucharlo todo.
—Este, que pretende despedir a una de tus modelos —espetó y Odette miró a su primo, que parecía una estatua de piedra, sin que su expresión se alterara en lo más mínimo.
—En ese caso, déjame repetir sus palabras —dijo con calma, como si hablara del clima—. Recoge tus mierd@s, incluidas tu madre y tu amiguita, y lárgate de mi estudio. Estás despedida. Y puedes irte despidiendo también de tu carrera como modelo en este país, Claire, porque me voy a encargar personalmente de alertar a todas las agencias sobre el tipo de persona tan horrible que eres. Intolerante, agresiva, desvergonzada, cruel, mentirosa, oportunista. ¿Quieres que siga? —espetó—. No tolero basura cerca de mis marcas. ¡Lárgate!
Claire palideció en un solo segundo y empezó a tartamudear sin que le saliera una sola palabra coherente. Se quedó plantada, temblando de rabia con los labios tensos y miró a Chloe con odio puro antes de darse media vuelta y salir del estudio sin mirar atrás.
Mircella y Amanda salieron tras ella haciendo todo un escándalo y Elías se giró hacia Chloe.
—¿Estás bien? —le preguntó con preocupación y ella asintió, todavía un poco en shock.
—Sí… Gracias.
—Lo siento por no decirte lo de tu padre, pero no podía quedarme callado cuando te culpó por lo que pasó en la fiesta —gruñó él entre dientes.
Chloe le hizo un gesto suave de comprensión y no dijo nada más. Quizás, por primera vez, alguien la defendía sin dudarlo, sin pedirle explicaciones, sin minimizar lo que había pasado.
Entonces Odette le guiñó un ojo y tiró de su mano para sacarla de aquellos pensamientos.
—Vamos, estrella. Te están esperando para la sesión. Y tranquila, estás en buenas manos.
Quince minutos después, Chloe no dejaba de mirar su reflejo en el espejo del camerino. El maquillaje estaba impecable, el cabello peinado con ondas suaves que caían por su espalda, y el vestido que llevaba puesto la abrazaba con elegancia. Pero por dentro, una tormenta de nervios le revolvía el estómago.
—Respira, Chloe. Solo es una sesión de fotos —murmuró para sí misma.
Detrás de la puerta, se escuchaban voces, risas, instrucciones de último minuto y el característico clic de la cámara mientras fotografiaban a otra modelo. Era su turno. Y, aunque había ensayado las poses, aunque Odette le había dado toda la confianza, Chloe sentía que se le escapaba el aire.
En cuanto salió al set, las luces la cegaron por un momento. El equipo de fotografía le dio la bienvenida con una sonrisa, pero ella apenas pudo asentir. Estaba rígida, tensa, como si fuera a rendir un examen oral sin haber estudiado… hasta que llegó él.
¡Por supuesto que tenía que ser él!
Elías caminó hacia el centro del set y levantó la mano.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....