CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 33. Una chica traumatizada
Elías estaba apoyado contra la pared del fondo del baño, justo bajo la ducha, mirándola con una mezcla de duda y deseo. Chloe estaba apoyada contra la pared del frente, con las piernas cruzadas como si necesitara contener algo, y las mejillas rojas como una manzana.
—¿Nunca lo has visto? —le preguntó con curiosidad.
—He visto porno.
—Eso no cuenta.
—Entonces no, nunca lo he visto —murmuró ella—. Y quiero verte. Dices que te provoco un montón de cosas entonces… quiero verlas.
Elías soltó una risita baja, como si no pudiera creer que estaban teniendo esa conversación. Se pasó la mano por el cabello, como para pensárselo mejor… y luego, como si tomara una gran decisión, se quitó la camisa lentamente.
—Está bien —dijo mientras sus manos iban a soltar su cinturón.
Chloe sintió que el aire se le escapaba, literalmente. Se mordió los labios por dentro y se retorció los dedos a la espalda para no caer en la tentación de tocar. Elías era demasiado atractivo, cada músculo de su cuerpo parecía suavemente marcado y era grande… en todo.
Verlo desnudarse era solo la menor de las tentaciones, luego estaba aquella erección que parecía sacada de una película para adultos muy adultos, y luego estaba la forma en que él la empuñaba despacio y empezaba a tocarse.
Chloe no sabía si taparse los ojos o sacar una libreta y tomar apuntes. Su cerebro estaba como en modo error: pantalla azul, sin señal, viendo cómo el hombre frente a ella le cumplía una de esas fantasías inconfesables. La tensión en su antebrazo era perfecta mientras se masturbaba, su mano se movía arriba y abajo con un ritmo suave y constante, pero sus ojos no se separaban de ella.
La miraba como si pudiera ver debajo de su ropa, o imaginarla sin ella. Se tocaba con seguridad, con descaro, sonriendo como si lo único que importara en el mundo fuera cómo ella lo miraba.
Y Chloe... miró. Su garganta estaba seca y su cuerpo paralizado, como si se hubiera quedado pegada al suelo. Sin parpadear. Sin moverse. Sin siquiera respirar.
Lo escuchó gruñir, tensarse, cerrar los ojos en ese segundo perfecto en que el orgasmo lo alcanzaba… corriéndose en ese terrible espacio vacío entre los dos. Y luego respirar despacio y volver a clavar sus ojos en ella.
—¿Estás bien? —preguntó Elías con una voz ronca que la estremeció y la hizo reaccionar.
Chloe lo miró con los ojos desorbitados y tragó saliva.
—Estoy traumatizada —susurró haciéndolo reír.
—¿Traumatizada?
—Sí. Voy a darme una ducha fría —dijo, saliendo apresurada del baño—. Inmediatamente. Tú... tú quédate aquí. O vete. O... no sé. ¡No me hables!
Se metió al baño con la rapidez de un rayo; y en el suyo, Elías abrió la ducha sobre su cabeza, sonriendo solo, con cara de “valió la pena”.
Evitaron fervientemente mirarse el resto de la noche y luego cada uno corrió a esconderse en su habitación para dormir.
Al día siguiente, Elías volvió a llevarla a la universidad; y ella seguía sin poder mirarlo a los ojos sin recordar absolutamente todo de la noche anterior. No que hubiera pasado gran cosa... o sí. Pero era suficiente para que cada vez que él la miraba desde el asiento del conductor, ella quisiera que la tierra la tragara… y luego la escupiera sobre él.
—¿Estás segura de que no estás enferma? —le preguntó mientras aparcaban.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....