CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 34. Intereses
Si alguien le hubiera jurado que a sus veinte años estaría viviendo con Elías Keller, guapo, millonario, y babeando por ella; Chloe definitivamente se habría reído en su cara. Pero allí estaba, despertando justo en la habitación que estaba al lado de donde aquel bombón dormía, y sabiendo que no estaba durmiendo en su cama solo porque no quería.
—Si es que eres una suertuda, Chloe —suspiró—. Ni tú misma sabes cómo eres tan fuerte como para no haberte derretido ya por ese condenado.
Escuchó la ducha de Elías abrirse y se cubrió la cabeza con las sábanas antes de correr a la suya. Tenía un día agitado, y la mejor parte de su mañana era que Elías la llevara a la universidad y por primera vez en su vida experimentaba lo que era la envidia de otras chicas cuando él se ponía todo meloso y descarado con ella.
Sin embargo al mediodía él llegó menos emocionado que de costumbre.
—¿Pasa algo? —le preguntó Chloe mientras él la ayudaba a subir al coche.
—Tienes otra sesión en Odette. Quieren nuevas fotos para la campaña de media temporada.
—¿Otra vez? —preguntó Chloe confundida—. ¿Tan pronto?
—Necesitan más material —suspiró Elías y ella lo miró de reojo.
—¿Por eso estás molesto?
—¡Noooooo, claro que no! No estoy molesto, terroncito, solo estoy pensando en cuál de mis ancestros tendré que pensar para no hacer un papelazo mientras tú modelas lencería —respondió él con un puchero y Chloe puso cara de “no es mi culpa, pero me encanta”.
La verdad, ya no le costaba tanto ir a esas sesiones. Después de todo, Elías siempre estaba ahí, asegurándose de que ella se sintiera cómoda. Llegaron al edificio de Odette poco después y el ambiente era el mismo de siempre: luces, ropa por todos lados, gente corriendo de un lado a otro con brochas, pinzas y café en mano.
Chloe respiró hondo y se dejó llevar por una rutina que ya estaba empezando a gustarle, pero en medio del caos, algo le llamó la atención: Una chica del equipo de maquillaje, rubia, delgada, con cara de no haber dormido en semanas, la miraba insistente desde una esquina. No había envidia en sus ojos, ni admiración, sino… tristeza.
Chloe se acercó, porque era imposible fingir que no lo había notado, y le habló con suavidad.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja y la chica dudó un segundo, pero luego fue como si se desbordara una represa.
—¡Mi novio me dejó! —sollozó escondiendo la cara entre las manos y Chloe se envaró porque no sabía muy bien cómo consolarla.
—Este… lo lamento. Te quisiera consolar pero no sabría cómo.
—Nunca te ha dejado un novio. ¿Verdad?
—Nunca he tenido ninguno —le dijo Chloe y ella lloró más todavía.
—Pues ese idiota me dejó por una tipa con... —La maquilladora se señaló el pecho con ambas manos, haciendo un gesto bastante gráfico—. Dos globos inflables. ¿Me explico?
Chloe parpadeó aturdida mirando su pecho.
—Créeme —dijo, bajando la voz—, tener “dos globos inflables” no es tan interesante. A veces es una molestia.
La chica la miró de arriba abajo con una mueca desesperada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....