CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 35. Un error desastroso
Chloe sintió que el corazón se le aceleraba de todas las formas posibles, pero respondió a aquel beso, y cuando Elías la ayudó a subir al auto y enredó los dedos con los suyos, por fin pareció que había encontrado su lugar en el mundo. ¿Eso era raro? Para ella era rarísimo, pero no podía negar que le encantaba.
Estuvo en la empresa esa tarde, tratando de terminar el informe, y luego terminando el proyecto de la escuela. En el departamento le dieron las dos de la madrugada despierta, porque el proyecto para adelantar semestre la tenía contra las cuerdas, pero estaba decidida a terminarlo. Lo revisó tres veces, añadió gráficos, corrigió los últimos párrafos y luego fue un café que no sirvió para nada. Al final respiró hondo antes de cargar las dos asignaciones y darle clic a “enviar”, para que aquellos correos salieran.
—Listo —suspiró, cerrando la laptop—. Ahora sí... descanso.
Caminó hasta el sofá donde Elías estaba medio dormido y se acurrucó contra él mientras lo sentía cubrirla con una manta y abrazarla:
—Orgulloso de ti... —fue lo último que le escuchó susurrar antes de caer rendida.
Y durmió como una angelita, no podía negarlo, aunque si hubiera sabido que al día siguiente el universo buscaría la forma de jugarle su mejor broma, quizás no habría descansado tan bien.
La universidad pasó sin penas ni glorias, pero apenas llegó a la empresa esa tarde, su jefa la llamó a la oficina.
Chloe recogió la carpeta con su informe y entró con paso tranquilo, con la confianza de quien ha aprovechado el tiempo para hacer bien su trabajo, pero la licenciada Hawkins tenía cara de pocos amigos.
—¿Chloe? —dijo la jefa, mostrándole la pantalla de su computadora—. Recibimos una alerta del decanato. Dicen que les enviaste información interna de nuestra empresa por correo.
Chloe frunció el ceño sin entender a qué se refería.
—¿Cómo dice? ¡Eso es imposible! ¡Eso sería espionaje corporativo y yo no…! —trató de defenderse pero al correo venía adjunta la copia que ella había enviado la madrugada anterior.
—El archivo que mandaste anoche a los profesores... contiene información privada de esta empresa. El informe que te entregué del área de desarrollo, con datos internos.
Chloe sintió que se le aflojaban las piernas.
—No... no puede ser. Yo... yo solo envié mi trabajo del curso... —empezó a decir, abriendo los ojos como platos, pero en su interior ya sabía. Ya lo entendía todo.
Se había equivocado de archivo. En lugar de enviar su proyecto académico, había mandado por accidente el informe que tenía abierto unas horas antes, el que debía presentarle a su jefa; información de la empresa.
Se quedó ahí, congelada, horrorizada, con la boca entreabierta y la mente gritando: ¡La cagué!
—Sí fui yo… ¡Maldición, sí lo hice, estaba medio dormida! —murmuró cerrando los ojos como si aquella avalancha estuviera a punto de arrastrarla porque así era.
Chloe apretó los puños porque sabía lo que aquello significaba, había perdido el proyecto de curso y la echarían de sus primeras prácticas serias en el mismo día. Sentía las mejillas arder de la vergüenza mientras trataba de encontrar aire en la habitación, que de pronto se le hacía demasiado estrecha.
—Lo siento mucho, de verdad fue un error —dijo, tragando saliva, con voz temblorosa—. No quise enviar ese archivo. Se suponía que entregar mi proyecto de curso…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....