CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 36. Un fin de semana en familia
Chloe sintió que las lagrimitas le subían a los ojos. Esperaba que él estuviera al menos un poco molesto, después de todo sí había cometido un error que, en otras circunstancias, habría podido costarle caro a su empresa. Pero en lugar de regañarla ahí estaba, con su cara entre las manos y la expresión preocupada como si el que hubiera metido la pata hubiera sido él.
—¡Pero no te pongas así, terroncito! ¿Te dijeron algo? ¿Te molestaron? ¡Ahora mismo voy a despedir a Hawkins por pasarse de la raya! —rezongó pero Chloe lo detuvo tirando de su camisa y lo besó en los labios.
Por un segundo su mundo se detuvo, y Elías se coló entre sus piernas sin ninguna vergüenza. La envolvió en un abrazo cálido y la besó mientras un gruñido de satisfacción escapaba de su pecho.
—No despidas a nadie, la licenciada Howkins me trató mejor de lo que me merecía —le dijo con un suspiro mientras él la miraba con atención—. Me dejó vivir... por ahora, y me asignó una campaña para ese cliente. ¿Te puedes creer?
—¡Fiu! ¡Qué bueno, se salvaron las dos! —suspiró él y Chloe casi le pegó en el hombro porque sabía que aquel loco era muy capaz de despedir a su jefa de campañas solo por haberla despedido a ella, y eso no estaba bien.
—Lo siento por ponerte en esta posición —murmuró Chloe—. No debí cometer un error así.
Elías se acercó aún más a ella, le acarició la mejilla con ternura y la atrajo a un abrazo breve pero reconfortante.
—Tienes demasiada tensión encima, terroncito. Has estado lidiando con un millón de cosas estos días y has tenido muchos cambios, así que no te trates con dureza —le dijo—. Es más, mañana es fin de semana, te voy a sacar a respirar un poco.
Ella lo miró con los ojos entrecerrados y por la sonrisa que estaba apareciendo en su rostro, parecía que él tenía planes realmente peligrosos.
—¿Respirar o secuestrar, señor Keller?
—Un poco de ambas. Y dímelo de nuevo, que tengo muchas ganas de besarte —la desafió encontrando su boca en un beso tórrido y demandante.
Chloe definitivamente durmió más tranquila esa noche, y al día siguiente, muy temprano, Elías la llevó a Lucerna. La muchacha no sabía qué esperar exactamente, pero el camino fue una delicia para los sentidos: montañas cubiertas de verde fresco, casitas de techos puntiagudos con flores en las ventanas, caminos estrechos bordeados de árboles altos, y un aire que olía a limpio, a bosque húmedo, y a algo dulce y antiguo que no sabía identificar.
—¿Vamos de paseo o a conocer a algún ermitaño? —preguntó ella, medio en broma, medio inquieta.
—A conocer a mi familia —dijo él sin mirarla, como si no fuera gran cosa.
—¡¿A tu qué?! —exclamó Chloe, espantada, agarrándose de donde pudo en el asiento del copiloto como si él de verdad le hubiera movido el suelo.
—Mi familia. Mamá, papá, hermanos… más hermanos. Nico va a estar y por supuesto Odette, Melissa, o sea todos. Pasar tiempo en familia es importante para los Keller y tratamos de reunirnos al menos una vez al mes.
Chloe pasó saliva.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....