CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 38. Gemidos en la noche
La besó como si quisiera tatuarse su sabor, con urgencia y deseo, porque sabía que esa noche cruzarían del todo la línea. Con la palma abierta sobre su vientre, encontró ese punto exacto que la volvía loca, haciéndola temblar, maldecir, gemir y, finalmente, hundir los dientes en su hombro mientras se rendía a un clímax que ni siquiera había podido imaginar.
Su cuerpo se contrajo una y otra vez en espasmos deliciosos, hasta que sus piernas no la sostuvieron más. Elías soltó una risa suave y la alzó en brazos con facilidad. La llevó a su cuarto, y la arrastró a la cama mientras ella seguía respirando con dificultad, con los ojos clavados en el techo como si acabara alucinar.
—Eso fue… una locura —susurró, con una sonrisa entre atónita y rendida, y Elías le devolvió un gesto lleno de orgullo.
—Eso, terroncito, fue un orgasmo —dijo con tono divertido.
—¡No es cierto, yo ya sabía lo que era un orgasmo! —se quejó ella—. Pero no es igual cuando alguien más te lo da.
Elías la besó despacio, tratando de contener aquella alegría desenfrenada que sentía, y que por momentos le ganaba al deseo.
—Pareces un niño con un juguete nuevo —lo acusó Chloe.
—Soy un niño frente a un pastel, y me han dado permiso para comérmelo completo —ronroneó él con satisfacción y a Chloe se le hizo un nudo en la garganta.
El roce de su lengua era como una chispa que encendía todo en ella. Y mientras aquel beso se intensificaba, las manos enormes de Elías delinearon el borde de su bata, quitándosela lentamente hasta que todo lo que quedó frente a sus ojos fue aquel conjunto de lencería negra y Chloe, todo de Chloe.
—Maldición, ¿tienes el número de emergencia a mano? —preguntó haciéndola sonreír.
La piel de Chloe brillaba bajo la luz tenue de la pequeña lámpara de noche, como si la atmósfera conspirara para hacerla aún más irresistible. Y aunque los nervios le apretaban el estómago, tuvo el coraje de desabotonarle la camisa a Elías y deslizársela por los hombros. El contacto con su piel era delicioso, y Chloe besó sobre su pecho, mordiendo despacio mientras él echaba atrás la cabeza y reía.
—Te gusta eso —murmuró él en su oído, y ella se estremeció con un suspiro que no pudo contener.
—Me gustas tú —susurró, encontrando sus ojos con deseo.
—Perfecto… porque vamos a disfrutar cada segundo de esto —le prometió Elías mientras desabrochaba su brasier con calma, deshaciéndose de él y sujetando sus muñecas en el mismo instante en que Chloe trató de cubrirse—. ¿Qué haces? Todo eso es mío, no puedes esconderlo de mí.
—Elías…
—Shhh. Terroncito, los pasteles no habla, solo tienen permitido gemir —fue la única respuesta que obtuvo antes de sentirlo bajar hasta sus pechos, besando, lamiendo, mordisqueando con una mezcla de ternura y hambre.
Chloe se aferraba a él, enredando los dedos en su cabello como si con eso pudiera prolongar cada sensación. Sentía un calor vibrante recorrer sus muslos, como si una corriente la electrificara desde dentro.
Elías bajó lentamente, besando su abdomen, jugando con la lengua sobre su piel como si quisiera saborear cada centímetro. Abrió sus piernas y su boca fue a perderse allí, atrapando la tela de las bragas entre los dientes con una sonrisa descarada, y luego retrocedió apenas, admirándola.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....