CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 39. Cosas innombrables
La respiración de Chloe se volvió más profunda. El deseo la recorría entera, como un cosquilleo eléctrico desde el vientre hasta los muslos que se iba haciendo más desesperado por segundos. Él intensificó sus movimientos, marcando un ritmo lento pero constante. A veces su erección se deslizaba contra su sexo, como una amenaza prometedora y Chloe temblaba de necesidad.
Elías la giró con cuidado y la atrajo hacia el borde de la cama.
—¿Quieres más, terroncito? —le susurró cerca del oído al ver cómo se arqueaba, buscando más contacto. Su miembro rozó su punto más sensible y Chloe soltó un grito entrecortado.
—¡Dios… Elías…!
Él la sostuvo por la cintura y la hizo incorporarse lo suficiente para quedar frente a él. Su mirada estaba nublada de deseo, y su boca sabía como ninguna otra boca que hubiera besado antes.
—Vamos a hacer esto despacio, terroncito… muy despacio —le dijo, justo antes de besarla con una ternura feroz.
—¿No es como una curita? —jadeó Chloe sintiendo la presión en su entrada y Elías asintió.
—Un poco sí… Puedes gritar, puedes apretarme… pero quédate conmigo ¿OK? ¿Sí, terroncito?
Chloe asintió con los ojos cerrados, sintiendo cómo sus dedos aún jugaban en su interior, avivando el incendio. Entonces su cuerpo comenzó a tensarse, una ola de placer la tomó por sorpresa, y se arqueó, temblando, mientras un espasmo la recorría entera.
Y ese era el momento perfecto, el que Elías había estado esperando, se acomodó a cada contracción y deslizó su miembro con suavidad, buscando entrar en ella con todo el cuidado posible. Pero la resistencia de su cuerpo se quebró con un solo empuje, y un grito ahogado brotó de su garganta mientras él se abría paso en su interior.
—¡Ah!...
Chloe se aferró a su cuello, temblando, sintiéndolo llenarla como si su cuerpo no hubiera estado esperando otra cosa. El dolor se mezclaba con algo más profundo, más cálido, y poco a poco, esa punzada inicial se fue transformando en una vibración intensa, casi dulce.
Elías la acarició con ternura, besando sus labios, su frente, mientras la sentía adaptarse a él. Latir a su alrededor, y gemir esperando más.
—Eso, terroncito… tranquila. El desastre viene ahora.
¡Y vaya que era desastre!
Chloe sintió que el dolor se deshacía en placer, la sensación era extraña mientras él invadía cada centímetro de su sexo, empujando con más profundidad. Cada penetración era firme, completa, golpeando su final y haciéndola gemir contra su boca.
Elías estaba en todas partes: su boca, su piel, su voz, su respiración caliente en el oído. Ese sudor que corría entre los dos. Chloe se aferraba a él, sintiendo cada embestida como una chispa que la convertía en algo nuevo, distinto, más libre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....