El rostro de Penélope palideció al instante. —¿Có-cómo es posible?
Luis esbozó una sonrisa maliciosa. —Este mundo no es más que un juego de poder y apariencias, donde todos se arriman al sol que más calienta. ¿De verdad creíste que todas esas señoras de la alta sociedad que venían a buscarte lo hacían por tus diseños?
—¡Lo hacían porque eres la hija adoptiva de la señora Ortiz!
—Si no fuera por la fiesta de compromiso, donde la señora Ortiz te reconoció públicamente como su ahijada, ¿quién crees que buscaría a una persona común y corriente, sin estatus ni conexiones, que solo tiene un título universitario?
—Al final, sigues siendo demasiado joven e ingenua para entender cómo funcionan los intereses en este mundo. No sé si llamarte inocente… —Luis se acercó al oído de Penélope y susurró lentamente, marcando cada palabra—: ¿o… tonta?
—Aquí en el Grupo Jara, hasta para un puesto de recepcionista, cientos de personas se presentan a la entrevista cada día, y el requisito mínimo es una maestría, ni hablar de otros puestos, y mucho menos del departamento de diseño, el corazón de la empresa. El sueldo de más de diez mil al mes que ganabas era el de un empleado de tiempo completo del Grupo Jara. ¿Quién crees que te lo pagaba?
—Penélope, ¿a estas alturas todavía no entiendes la realidad?
—Cuando Liberto te amaba, te lo podía dar todo. Ahora… que ya no le interesas, no eres ni siquiera una persona común.
—Si las cosas fueran como antes, cuando su relación iba bien… no solo mi puesto habría sido tuyo… sino que todo el Grupo Jara, si a él se le hubiera antojado, te lo habría regalado para que jugaras.
—Piensa en la familia Bautista, la familia Jara, la familia Cruz… ¿quién no se somete a la voluntad de la familia Huerta?
—Penélope, si yo fuera tú, buscaría la manera de acercarme a Liberto a como diera lugar. Averiguaría cómo convertirme en la matriarca de la familia Huerta, la que está por encima de todos, solo por debajo de él.
«Era mucho mejor la que quedó en segundo lugar. A saber cómo ganó esta el primero».
Penélope estuvo a punto de ser arrastrada por el torbellino oscuro de sus pensamientos, de hundirse sin remedio. Por suerte, el sonido de su teléfono sobre la mesa la sacó de su trance. Conteniendo sus emociones, lo miró con una frialdad recién encontrada. —Mi mamá dice que hay que ser agradecido y no desear lo que no es nuestro.
—Estoy muy bien ahora. Señor Luis, le pido que no vuelva a decir cosas así.
Penélope se fue a toda prisa. Mientras se alejaba, Fabio la observó con una sonrisa burlona. —Es cierto, Raúl Lozano no es una mala opción. Un abogado famoso, en la cima de su carrera, y parte del departamento legal de la sede principal del Grupo Huerta. Gana bastante bien al año.
—Con su sueldo anual, cuando te gradúes y te cases con él, podrás vivir sin preocupaciones. Pero comparado con Liberto, el heredero de la familia Huerta… al final, él también depende de lo que diga la familia Huerta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...