Cuando terminó de pelarla, Liberto le dio un gajo en la boca. Rafaela se recostó cómodamente, apoyando la cabeza en sus piernas.
—¿Qué es eso de la indemnización que mencionaste?
—Cuando fuimos a la universidad, el departamento de finanzas le pasó el reporte de las irregularidades a Joaquín. Resulta que la gente de ese estudio de restauración compraba joyas y materias primas al Grupo Jara a precio de liquidación, y usando trampas, se las revendían a los clientes al triple de su valor. Básicamente usaron nuestra mercancía y se embolsaron la diferencia. Eso es un claro incumplimiento de contrato. El Grupo Jara ya está preparando la demanda para exigirles el pago de la penalización.
Con que era eso... Con razón Cristina la miraba por encima del hombro, creyéndose de la alta sociedad. Rafaela no esperaba que tuviera la astucia para montar semejante negocio. Seguramente se había forrado de dinero con esa estafa.
Con el poder del Departamento Legal del Grupo Jara, lograr que esas mujeres se pudrieran en la cárcel sería pan comido.
Desde su ángulo recostada, Rafaela lo miró... con una expresión escrutadora. Al notar su silencio, Liberto bajó la vista y, al ver que ya había terminado, le dio otro trozo de naranja.
—¿Por qué me miras así?
¿Acaso no sabía la razón?
La desconfianza de Rafaela no iba a desaparecer de la noche a la mañana. Si Liberto había sido capaz de quedarse de brazos cruzados viendo cómo golpeaban a Penélope, entonces esta vez... siendo Penélope una de las administradoras, era imposible que no tuviera responsabilidad en el fraude. Y si tenía responsabilidad, tendría que ir a prisión.
Pero Penélope había sido cuidada y mimada por Liberto durante demasiados años...
Se podría decir que Liberto había criado a Penélope con sus propias manos. En el fondo, Rafaela dudaba mucho que Liberto fuera capaz de verla ir a la cárcel sin mover un dedo.
En el pasado, esa chica había puesto de cabeza al Grupo Jara por sí sola, causando un caos interminable.
Y en ese entonces, Liberto siempre había estado del lado de Penélope.
—¿Supervisar? A su alrededor le sobran ángeles de la guarda. No importa en qué lío se meta, siempre habrá alguien que caiga del cielo para rescatarla. Una o dos veces es pasable, pero después de un tiempo...
—Ya no me sorprende nada.
¿Penélope en prisión? Era simplemente imposible.
Incluso si Liberto no intervenía, Penélope aún contaba con el respaldo de la familia Bautista y de Raúl Lozano... Le sobraban caballeros de brillante armadura.
Joaquín entró con la comida. Liberto terminó de comerse lo que quedaba de la naranja y acompañó a Rafaela mientras escuchaba el reporte de su asistente.
—Ya se les exigió el pago por los equipos y herramientas destrozadas. La policía está tratando de mediar para que paguen al menos una fracción, pero esos campesinos fueron estafados por Cristina; perdieron todos sus ahorros. Ni siquiera tenían dinero para los boletos de tren a Floranova, tuvieron que pedir prestado. Vinieron desesperados buscando recuperar su dinero. Ahora, la Secretaría de Hacienda y otras dependencias están rastreando el flujo de ese capital. Si se comprueba el delito... probablemente terminen con cadena perpetua, a menos que logren juntar una cantidad astronómica de dinero en muy poco tiempo para saldar sus deudas y pagar las pérdidas del Grupo Jara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...