Siendo así, Aurora Rivas no solo era una estrella famosa por su belleza y talento, sino que también era parte del mismo círculo que Isabel Molina.
Sofía sintió una punzada de inquietud y miró disimuladamente a Ana.
Su hija parecía una criaturita que había sufrido demasiado y que había estado escondida en su cueva durante mucho tiempo, aterrorizada por el mundo exterior.
Lorenzo le había brindado un rayo de luz y ella había sentido ese calor.
Apenas empezaba a bajar la guardia, asomándose tímidamente al exterior.
Justo cuando decidía volver a confiar en que el mundo no solo ofrecía dolor, sino también luz, entonces...
Aurora Rivas, rebosante de entusiasmo, adoptó una postura seductora para persuadir a Lorenzo.
—Tengo una fiesta, vamos juntos.
—Estoy ocupado —respondió Lorenzo.
¿Ocupado? Aurora echó un vistazo rápido al lugar.
No era más que un montón de padres con niños. ¿Cómo podían competir con ella?
Nadie podía hacerle sombra.
Ella era la mujer espectacular que acaparaba las miradas del mundo.
No había hombre que no adorara a las actrices.
Con cuerpos envidiables y rostros preciosos, las estrellas de televisión eran el sueño de cualquier hombre.
Si una de ellas tomaba la iniciativa e invitaba a un hombre, cualquiera tiraría todo por la borda y se marcharía con ella.
—Ay, por favor... —Aurora se contoneó y usó su tono más meloso para rogarle—. Lorenzo... anda, vamos a divertirnos un rato.
Lorenzo desvió su mirada hacia la mesa.
Sofía interceptó su mirada. Estaba preparada para que él se despidiera, dejando atrás la atmósfera tierna que apenas comenzaba a surgir con Ana, para irse a su cita romántica y disfrutar de los placeres de la vida con aquella belleza.
Lo asumió sin que le supusiera ningún esfuerzo emocional.
Era algo tan común que ni siquiera le sorprendía.
Al fin y al cabo, si Iván Quintana era capaz de acudir al llamado de alguien tan ordinaria como Selina Huerta y disfrutar de la noche con ella, sin importarle que Sebastián y Ana hubieran preparado una fiesta de cumpleaños en casa esperándolo...
Con una superestrella como Aurora Rivas invitándolo, Lorenzo no tenía ninguna razón para no sucumbir a la tentación.
La mirada serena de Sofía le transmitió a Lorenzo un mensaje claro: «No me sorprende en absoluto que nos dejes por esta mujer».
A Lorenzo se le endureció el gesto de la boca.

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