Fue una fiesta de compromiso épica y deslumbrante.
El centro de atención del país entero.
La unión de dos titanes: el heredero de la fortuna Corona y la adorada reina del espectáculo, Isabel Molina. Poder y belleza en estado puro.
Mientras tanto, en el pasillo del piso 11 del área de maternidad, el ambiente era un caos de ruido y vida.
Abuelitas paseando a sus recién nacidos en brazos, papás primerizos, enfermeras corriendo, familiares de visita y hasta el personal de limpieza recargado en el trapeador; todos estaban amontonados viendo la transmisión en vivo por el televisor de la pared.
—¡Uy, qué guapo está Leandro! ¡Ese corte militar le queda espectacular! Y con esa mandíbula marcada, espaldas anchas, cintura estrecha y esas piernas larguísimas... ay, Dios mío —suspiró una jovencita que llevaba un ramo de flores para una paciente, casi babeando.
¡Ja, ja, ja, ja, ja!
Las abuelitas se reían a carcajadas, meciendo a los bebés mientras comentaban la telenovela de la vida real.
—¡Ella también es una muñequita! ¡Hacen una pareja preciosa!
—No es solo que el hombre sea guapo, ¡es que está podrido en dinero! Es un príncipe de verdad. Tiene todos los atributos del hombre perfecto.
—Pues si me preguntan a mí, lo mejor de este muchacho es su gran corazón. Ese discurso que dio hincado... ay, se me puso la piel chinita.
—¡Ay sí! Hasta se me salieron las lágrimas.
Incluso las ancianas más curtidas por la vida estaban llorando de la emoción. Era evidente que el discurso de Leandro había calado hondo en el corazón del público.
Sofía estaba sentada en silencio en las bancas de plástico de la sala de espera.
La multitud que se agolpaba frente al televisor le bloqueaba la vista por completo.
Ya no podía ver la pantalla.
Toda la opulencia y el romance de la ceremonia le llegaban únicamente en forma de voces y gritos emocionados.
Sacó su celular.
Mejor se distraía un rato.
El teléfono era su mejor refugio. Empezó a navegar por aplicaciones de ropa infantil, buscando ropita para los mellizos. Perderse viendo los vestiditos y pantaloncitos diminutos y adorables la hacía sonreír y olvidar el mundo real.
Sin embargo...
[Usuario 3]: "¿Alguien sabe pa' cuándo es la boda religiosa? ¡Les deseo que tengan cuatrillizos!"
[GatitaPeleonera]: "El amor de Leandro me derritió por completo. ¡Ya me morí y resucité! Juro por mi vida que este shippeo es el más perfecto del mundo."
En tres años, esa era la primera vez que Sofía se detenía a leer chismes del mundo del espectáculo.
Al ver las reacciones de los cibernautas, frunció el ceño ligeramente.
Ese mundo frívolo y perfecto simplemente no encajaba con su realidad.
Soltó un largo suspiro.
A sus veinticuatro años, se sentía como una anciana cansada en comparación con las mujeres de su edad.
Ni modo.
Era joven, pero se pasaba los días partiéndose el lomo para sobrevivir.
Mientras toda esa gente tenía el tiempo y el dinero para estar acostada en su cama, con el aire acondicionado a tope, tragando botanas y preocupándose por la vida de dos ricos, el único deseo de Sofía era... llegar temprano a casa, ver que sus hijos estuvieran sanos, que no les doliera el estómago, que no tuvieran fiebre, que comieran bien, que jugaran felices y que se durmieran a su hora, para que ella pudiera descansar un poco.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...