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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 189

Fue una fiesta de compromiso épica y deslumbrante.

El centro de atención del país entero.

La unión de dos titanes: el heredero de la fortuna Corona y la adorada reina del espectáculo, Isabel Molina. Poder y belleza en estado puro.

Mientras tanto, en el pasillo del piso 11 del área de maternidad, el ambiente era un caos de ruido y vida.

Abuelitas paseando a sus recién nacidos en brazos, papás primerizos, enfermeras corriendo, familiares de visita y hasta el personal de limpieza recargado en el trapeador; todos estaban amontonados viendo la transmisión en vivo por el televisor de la pared.

—¡Uy, qué guapo está Leandro! ¡Ese corte militar le queda espectacular! Y con esa mandíbula marcada, espaldas anchas, cintura estrecha y esas piernas larguísimas... ay, Dios mío —suspiró una jovencita que llevaba un ramo de flores para una paciente, casi babeando.

¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Las abuelitas se reían a carcajadas, meciendo a los bebés mientras comentaban la telenovela de la vida real.

—¡Ella también es una muñequita! ¡Hacen una pareja preciosa!

—No es solo que el hombre sea guapo, ¡es que está podrido en dinero! Es un príncipe de verdad. Tiene todos los atributos del hombre perfecto.

—Pues si me preguntan a mí, lo mejor de este muchacho es su gran corazón. Ese discurso que dio hincado... ay, se me puso la piel chinita.

—¡Ay sí! Hasta se me salieron las lágrimas.

Incluso las ancianas más curtidas por la vida estaban llorando de la emoción. Era evidente que el discurso de Leandro había calado hondo en el corazón del público.

Sofía estaba sentada en silencio en las bancas de plástico de la sala de espera.

La multitud que se agolpaba frente al televisor le bloqueaba la vista por completo.

Ya no podía ver la pantalla.

Toda la opulencia y el romance de la ceremonia le llegaban únicamente en forma de voces y gritos emocionados.

Sacó su celular.

Mejor se distraía un rato.

El teléfono era su mejor refugio. Empezó a navegar por aplicaciones de ropa infantil, buscando ropita para los mellizos. Perderse viendo los vestiditos y pantaloncitos diminutos y adorables la hacía sonreír y olvidar el mundo real.

Sin embargo...

Capítulo 189 1

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