Leandro se detuvo un instante, pensativo.
Javier celebró en su interior.
¡Había encontrado su punto débil! Isabel era su talón de Aquiles; solo con mencionarla, lo dejaba desarmado.
Al ver que usar el nombre de Isabel funcionaba, Javier decidió presionar un poco más.
—No me mires así, fue idea de Isa llevarte a este chequeo. Te ama muchísimo y se preocupa por tu salud todos los días.
Mientras hablaba, observaba con atención cada gesto de Leandro.
Vio cómo los dedos de Leandro temblaban levemente sobre la cuchara, revolviendo la sopa con lentitud, como si estuviera sopesando la situación.
Javier echó más leña al fuego: —No la hagas sufrir más. Anoche terminaste ahogado en alcohol, ella estaba tan preocupada que hasta lloró. Hazte este chequeo, hazlo por su tranquilidad.
—Está bien. —Leandro finalmente cedió.
Javier sonrió de oreja a oreja. —¡Así se habla! Un buen hombre jamás dejaría que su mujer viviera angustiada.
Leandro le lanzó una mirada. —Dile a Pablo Ponce que venga también. Iremos los tres.
Invitar a Pablo no era ningún problema.
Durante todos esos años, Pablo también había compartido la misma indignación y pena por el daño que Sofía le había causado a Isabel, así que siempre estaba dispuesto a echarle una mano a su amiga en lo que fuera necesario.
El único detalle era...
Que Javier sabía que el "procedimiento" de la clínica para extraer la muestra... bueno, sería un tanto peculiar.
Pablo era bastante inocente, con una mentalidad casi adolescente; quizás aquello iba a ser demasiado para él.
—¿Podemos ser solo nosotros dos? No le digamos a Pablo —sugirió Javier, dando golpecitos en la mesa.
—Si somos amigos y es para algo bueno, lo justo es que vayamos todos —replicó Leandro.
Javier le había pintado la historia de que los pases eran regalos del hospital y que los equipos médicos eran de última generación.
Un chequeo completo, gratis y sin molestias. ¿Quién rechazaría algo así?
Javier se pasó la mano por la boca. Después de haberle vendido todo ese comercial barato, no le quedaba de otra que aceptar.
Quedó de verse con Leandro a las tres de la tarde en el vestíbulo del área de estudios del Hospital Internacional Prestigio.
Luego, se fue directo a buscar a Pablo.
Pablo seguía roncando a pierna suelta.

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