¡Estaba muy oscuro!
¡Y hacía un frío aterrador!
Sentía que la habían metido a la fuerza en un barril de metal.
No podía hundirse, pero tampoco salir a la superficie.
Su cuerpo estaba atrapado en aquel espacio diminuto y asfixiante.
Al estirar los brazos tocaba las paredes, al patear sentía el fondo. Le habían robado la libertad y su dignidad había sido destrozada por las mismas personas que ahora la pisoteaban.
Quería estirar los brazos; estar acurrucada así le causaba un dolor agudo.
Deseaba estirar las piernas, tener un rincón donde ponerse de pie o descansar un segundo. Llevaba demasiado tiempo encerrada, y estaba exhausta.
Trataba de respirar, pero el aire dentro de ese lugar sellado era escaso, y sus pulmones ardían suplicando oxígeno.
Se sacudió con todas sus fuerzas, gritó y lloró con desesperación...
Necesitaba salir, necesitaba recuperar su vida.
Sin embargo... por más que luchó, todo fue en vano.
¡Crash!
Un estruendo ensordecedor golpeó sus oídos. El contenedor en el que estaba atrapada fue arrojado al vacío, y escuchó el impacto violento contra el agua, seguido del sonido de las olas que la devoraban.
Dos muertes la esperaban: asfixiada en la oscuridad o ahogada en el fondo del río...
—¡Aaaah!
Sofía Valdivia se despertó de la pesadilla con un grito ahogado.
Se incorporó de un salto en la cama, respirando agitadamente. Encogió las piernas y cerró los puños, lista para defenderse.
El sudor frío le pegaba mechones de cabello al rostro.
Con la cara empapada, echó un vistazo a su alrededor.
Frente a ella había una pared blanca inmaculada, con un televisor de pantalla plana que transmitía una telenovela.
Debajo del televisor, el piso estaba revestido de baldosas oscuras.
A la izquierda había otra pared, y a la derecha también.
Y ella estaba sentada sobre una cama de hospital con barandales de metal, sábanas y cobertores impecablemente blancos.
Justo cuando estaba asimilando la situación, entró una doctora en bata blanca sosteniendo un expediente clínico.
Detrás de ella venían dos enfermeras.
Y detrás de las enfermeras, Sofía logró divisar a un par de policías.
¿Qué demonios estaba pasando?

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