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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 400

—Nos vamos —ordenó Leandro, alzando la barbilla y manteniendo su rostro en alto, a pesar de lo ridículo que se veía.

El guardaespaldas empujó la silla de ruedas.

Las risas y los aplausos de la propuesta de matrimonio en la habitación 008 quedaron a sus espaldas.

Justo cuando esos sonidos de alegría empezaron a desvanecerse, Leandro apoyó un pie firmemente contra el suelo.

—¡Alto!

El guardaespaldas se detuvo de inmediato, preocupado.

—¿Pasa algo, señor?

—¡Regresa!

—Pero... ¿ya no vamos a ver al asistente Mancilla?

—¡Regresemos a la habitación 008!

—Señor...

Aun así, no tuvo más remedio que girar la silla y llevarlo de vuelta.

Frente a la habitación 008 se había congregado bastante gente, bloqueando la puerta para ver el espectáculo.

El punto culminante de la propuesta de matrimonio estaba sucediendo, y desde su lugar apartado junto a la pared, Leandro podía escuchar todo con claridad.

La voz de Lorenzo temblaba de emoción:

—Sofi, hoy te hago esta pregunta formal y desde lo más profundo de mi corazón: ¿te casarías conmigo?

La voz de Sofía, al borde de las lágrimas, respondió:

—Sí, acepto.

—¡Mi Sofi! —exclamó Lorenzo, emocionado.

Sofía dejó escapar un sollozo.

—Ay...

—No llores, por favor. Apenas te operaron de los ojos, no puedes llorar —suplicó Lorenzo dulcemente.

La vocecita de Sebastián interrumpió la escena:

—Papá, ponle rápido el anillo de compromiso.

Ana secundó a su hermano:

—¡Sí! Cuando mami tenga el anillo de compromiso, estará muy feliz.

Lorenzo soltó una carcajada de pura dicha.

—Dale el anillo a papá.

—Toma —dijo Sebastián.

—Y la pequeña canasta para papá también —añadió Ana.

Siguieron aplausos, ovaciones y risas.

Asumiendo que ya le había puesto el anillo, Lorenzo comenzó su discurso con la voz quebrada por la emoción.

Capítulo 400 1

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