Isabel estaba estupefacta.
Se apresuró a cortar de tajo cualquier insinuación. —No sé de qué me hablas.
Clara, inocentemente, dejó pasar el tema, sin darle demasiadas vueltas al asunto.
Pero Isabel seguía con los nervios de punta. —¿Por qué me andas preguntando esas cosas?
—Solo creí que alguien con tantos contactos como tú, sabía un poco de la historia de esa tipa.
Los ojos de Isabel se movían inquietos de un lado a otro.
"Alguien con tantos contactos como tú..."
¿Acaso eso significaba que Clara la había estado investigando en secreto?
¿O sería que algún maldito soplón fue a venderle el rumor de que ella se metió entre las sábanas de Leandro y Sofía, para destruir su matrimonio y robarse el título de esposa legítima?
Su oscuro historial debía permanecer enterrado a diez metros bajo tierra.
Su carrera en el espectáculo estaba más que muerta. Ahora solo era una figura sin ningún valor comercial, una actriz cancelada y repudiada.
Para colmo, todos sus negocios se iban a pique; desde su apertura, la red social LoveIsa había sido un auténtico agujero negro para el dinero, arrastrando al Grupo Corona al borde de la quiebra. Solo estaban dando patadas de ahogado antes del inevitable final.
Lo único, lo absolutamente único que le quedaba, era su relación con Leandro Corona.
Él era su única esperanza.
Leandro era todo su mundo, su boleto dorado y el ancla que evitaba que cayera al precipicio.
Y por eso mismo, no iba a permitir que absolutamente nada ni nadie amenazara con desestabilizar ese matrimonio a punto de consolidarse.
Temía que a sus espaldas se estuviera tramando algún movimiento que terminara por derribar su farsa perfecta.
Así que, alerta y con las uñas por fuera, contraatacó: —¿Se puede saber para qué diablos necesitas conocer su vida pasada?
Clara soltó un bufido. —Tú sabes bien que mi hermana Lilia está enamorada de Lorenzo Lira, pero el muy imbécil...
Lorenzo Lira tenía los ojos puestos en la mugrosa Sofía.
Dejando a Lilia en el banquillo de los suplentes.
Isabel exhaló pesadamente y sintió que el corazón, que casi se le salía por la boca, volvía a su lugar.
—Entiendo a la perfección la obsesión de la pequeña Lilia por Lorenzo. ¡Por Dios, el heredero de la familia más rica y poderosa! Cualquier mujer normal mataría por ser dueña de esa fortuna. Pero... de verdad lo siento, no tenía la menor idea de que Sofía era una mujer divorciada.
De pronto, Clara se encogió de hombros y dijo: —Pues todo lo que he podido averiguar es que su exmarido está muerto, pero no he conseguido un solo dato útil sobre él.
¡¿QUÉ?!
La furia invadió cada célula del cuerpo de Isabel.
¡¿Esa perra se atrevía a decir que su hermoso y adorado Leandro estaba muerto?! ¡Sofía sería la que terminaría tres metros bajo tierra!


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...