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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 103

JULIA RODRÍGUEZ

Recorrí los pasillos del hospital con el corazón latiendo por pura necesidad, mientras el nudo en mi garganta se cerraba cada vez más. Mis piernas temblaban y sentía que iba dejando pedazos de mí.

Odiaba esa voz que me pedía que me aferrara a Matt, cuando ya no tenía sentido. ¿Cuántas mujeres en su vida había? ¿Qué significaba ese tatuaje que esa tal Rita y él compartían? Me dolía el pecho y la dignidad.

Me paré frente a mi habitación, dándome cuenta de que el par de hombres no habían regresado a su lugar. ¿Aún estaban persiguiendo a Lily? Empujé la puerta suavemente, siendo lo más silenciosa posible, como si aún pudiera ocultar todo lo que había pasado, entonces me quedé paralizada.

En la cama estaban sentados Santiago y Lily. Él con los brazos cruzados y el ceño fruncido, era la digna imagen de un papá gruñón. A su lado, ella, con las manos en el regazo, el abrigo de Santiago sobre sus hombros y cara de niña regañada, mientras mecía sus pies que no alcanzaban a tocar el piso.

—¿Hay algo que quieras compartir con el equipo? —preguntó Santiago indignado.

—Ah… ¿necesitaba aire? —inquirí forzando una sonrisa mientras él entrecerraba los ojos con desconfianza.

—¿Sabes qué es lo que más me lastima? —agregó indignado, levantándose de la cama y avanzando hacia mí, posando ambas manos en mis hombros—. No que te escabulleras para ver al perro asqueroso de Matt, siéndome infiel con cinismo y sin vergüenza, sino que… usaste a la pobre e inocente Liliana para tus fines maquiavélicos.

—¿No es un poco irónico que tú, siendo tú, estés diciendo eso? —preguntó Liliana confundida—. Usaste a Julia y después a mí, incluso peor de lo que Julia me usó a mí, y algo me dice que cuando sea necesario los usaré a ustedes.

Santiago volteó sorprendido e indignado hacia Lily.

—No es lo mismo, somos amigos, compañeros y debemos de apoyarnos. Estamos en esto juntos —dijo como si fuera lo obvio y nosotras no alcanzábamos a comprenderlo.

—Pues eso fue lo que hicimos —respondí divertida sentándome al lado de Lily—. Somos un equipo.

—¡Bendito el momento en el que a mi padre se le hizo una gran idea meter a otra mujer en mi casa! —sentenció Santiago presionando ambas manos contra su cabeza, como si quisiera exprimírsela.

—Mejor dime si ya sabes algo sobre los hombres que casi me asesinan —pedí con una sonrisa victoriosa, pero aún sentía el peso de lo sucedido con Matt en mi corazón.

—No mucho… —respondió Santiago sacudiéndose el cabello como si de pronto le hubiera dado comezón en la cabeza. Eso acostumbraba a hacer cuando algo lo incomodaba—. El cuerpo está en el Servicio Médico Forense. Lo está investigando la policía y mi padre ha dicho que quiere recibir cada adelanto de inmediato.

»Al parecer le afectó saber que su nuera favorita estuvo en peligro —agregó inclinándose hacia mí, arqueando una ceja y ofreciéndome una media sonrisa—. Descuida, no le dije que te metiste en ese problema por serme infiel con tu exesposo.

—¡No te fui infiel! —exclamé indignada y después hice memoria—. Tal vez… un poco. ¡Pero nada comparado con lo que tú haces!

—¡Ajá! ¡Culpable! —gritó Santiago señalándome.

—No sé quién está peor —refunfuñó Liliana negando con la cabeza y suspirando con fastidio.

***

SANTIAGO CASTAÑEDA

Capítulo 103: Con más dudas que respuestas 1

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