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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 136

ALEX GARCÍA

Y esa fue la primera vez que vi a Santiago, quien era en verdad. Un hombre triste, perdido, al borde de la depresión, que sonreía todos los días, que se mostraba arrogante, fuerte y que nada lo hería. Solo era una máscara que de seguro comenzó a usar cuando mi amiga lo traicionó. Ella lo humilló y se burló de él frente a su gente, lo cual solo podía significar una cosa, que uno de los dos terminaría muerto. No puedes faltarle el respeto a un mafioso y esperar tener una vida larga. Era obvio quién terminaría de pie, pero eso no significaba que resultaría del todo íntegro.

Mi amiga partió su corazón por la mitad y él la partió por la mitad a ella.

Cuando estaba tentada a tomar su rostro entre mis manos, él se levantó y se alejó hacia la barra donde aún estaban nuestros vasos olvidados. Me levanté lentamente, manteniendo la espalda contra la pared cuando Santiago sacó un vaso limpio, una botella llena y su arma debajo de la barra. Todo lo puso encima como si fuera un acto de tres pasos.

Llenó su vaso y se lo bebió de un solo trago antes de meter la mano al bolsillo de sus pantalones, sacando las llaves de la puerta y deslizándolas sobre la barra hacia mí.

—Eres libre, vete —susurró sin voltear hacia mí y llenando de nuevo su vaso.

—Dices que no entiendes mis cambios de humor. Que de pronto soy fría y de pronto cálida —contesté mientras me acercaba a él, pero no para alcanzar las llaves—. ¿Qué hay de ti? Hace un instante me suplicabas que me quedara y ahora me corres como si nunca me hubieras querido aquí.

—Así de rápido me di cuenta de que no tiene sentido seguir esperando que me ames como yo lo hago —respondió antes de volver a empinarse el vaso—. En el momento que me viste como en realidad soy, un monstruo, tuve que comprenderlo.

»Los finales felices no son para todos. —Sonrió y negó con la cabeza antes de volver a llenar su vaso por tercera vez, entonces por fin volteó hacia mí y la melancolía le pegó con fuerza—, pero tú todavía tienes la oportunidad de ser feliz. De encontrar al correcto allá afuera y no me refiero a Dios.

»Eres demasiado buena para mí. Mientras tú cuidas a niños sin hogar, yo mato a quienes de seguro fueron sus padres. Mientras tú robas a gente como yo para proteger a gente buena, yo lastimo, amenazo y corrompo a la gente buena. ¿En qué momento pude creer que podía tenerte? —Sus ojos se pasearon por mi rostro como si quisiera aprendérselo de memoria—. Solo vete, nuestro día terminó. Cumpliste con el trato y me diste más de lo que merecía. Ahora solo… piérdete. Prometo no volver a buscarte. No tendrás que preocuparte por eso.

Se tomó su último trago, agarró la botella por el cuello y el arma antes de caminar hacia la habitación.

—Santiago… —susurré con voz temblorosa y llena de miedo. ¿Qué planeaba hacer? Embriagarse solo, deprimido y con un arma, no sonaba bien.

—Solo vete. —Antes de que pudiera cerrar la puerta de su habitación, entré corriendo.

—¿Qué vas a hacer con esa arma? —pregunté casi sin voz mientras él sostenía la puerta para que me fuera.

Capítulo 136: Rómpeme el corazón 1

Capítulo 136: Rómpeme el corazón 2

Capítulo 136: Rómpeme el corazón 3

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