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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 142

ALONDRA MONTERO

—Viste como lo veía a él, pero… ¿te diste cuenta de cómo me veía él a mí? —pregunté con frustración y una sonrisa rota—. Eso quería, lo único que no me diste. Amor verdadero, ese no miente, no es desleal, no huye. Veía a Manuel como si fuera mi universo entero, porque yo era el suyo.

»¿Aún no te das cuenta, Rafael? ¿Ni siquiera en tus últimos momentos? —Acaricié sus cabellos con dulzura mientras él dejaba caer la cabeza sobre su almohada y paladeaba su dolor—. Yo me enamoré de ti. Fui servicial, dulce y fiel. Te complací y te honré. ¿Cómo me pagaste? Siéndome infiel. Traicionándome de la manera más cruel, con mi propia hermana.

»Tuviste un hijo con ella y me lo restregaste en la cara. ¿Pensaste que después de eso te iba a adorar?

—Ella me dio lo que tú no me dabas… —susurró con melancolía y los ojos clavados en el techo—. Ella me veía…

—Te veía como una oportunidad. Una cartera llena. Una salida a su pobreza —contesté con un suspiro agotado—. Lo sabes. Lo que ella siente por ti no es amor. Te sientes un hombre invencible, que no sigue las órdenes de nadie, pero ella te ha manipulado por tantos años.

»A veces creo que, de las dos, ella fue la más inteligente. No necesitó sacrificarse y terminar encerrada en una jaula de oro para obtener todo lo que quería. Con el movimiento de uno solo de sus dedos tú salías corriendo de casa para protegerla y cuando se cansaba de ti, regresabas como perro con la cola entre las patas, rogándome perdón hasta que dejó de doler o simplemente dejó de importarme. —Mi mirada se perdió en la infinidad de los recuerdos, mientras a mi corazón le costaba latir.

—¿Por eso no me quisiste dar más hijos? —preguntó Rafael con un hilo de voz—. ¿Ese era tu castigo?

—No… No fue castigo, fue prudencia y responsabilidad. ¿Para qué traer al matrimonio hijos que sufran por culpa de sus padres? Sería cruel que vieran cómo su padre engaña a su madre y su madre lo odia cada día más. No soy un monstruo, no como tú —respondí con media sonrisa antes de que me tomara por el cuello y con las pocas fuerzas que aún le quedaban me tumbara sobre la cama, a su lado, presionándome contra el colchón, lleno de furia.

—Si me hubieras amado, nada de esto hubiera pasado —susurró con tristeza mientras apretaba con más fuerza sus manos alrededor de mi cuello—. Si me hubieras amado, hubiera puesto el mundo a tus pies y jamás te hubiera traicionado. ¡Hubiera sido más fiel que un maldito perro!

—Cuando mi madre te conoció me dijo algo que hasta la fecha me repito cada día —susurré con media sonrisa mientras sus manos me comenzaban a dejar sin aliento—. «Perro que le da por tragar m****a, aunque le quemen el hocico». Me enamoré de ti. Te amé, no como a Manuel, porque eso era imposible. A él no lo amé más, simplemente lo amé diferente, pero eso nunca lo entendiste.

Capítulo 142: Bailando juntos por toda la eternidad 1

Capítulo 142: Bailando juntos por toda la eternidad 2

Capítulo 142: Bailando juntos por toda la eternidad 3

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