Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 190

MATTHEW GRAYSON

—¡Me alegra ver que ahora tu mano derecha es ese maldito mexicano! —exclamó Carl, quien parecía salir de entre las llamas, con los ojos llenos de ira contenida. ¡Ya sabía yo que había sido él!

—Algo me dice que estamos en un complejo triángulo amoroso —susurró Santiago—, pero no importa, mientras tú y yo estemos seguros de lo que sentimos, ningún güerito vende quesos nos va a venir a separar, chiquistriquis.

—¡¿Es en serio, Santiago?! —exclamé fastidiado—. ¡¿Estás bromeando en una situación así?!

—Te diré un secreto, cuando me pongo nervioso digo pendejadas —contestó encogiéndose de hombros—. No puedo detenerme, salen una tras otra como una clase de vómito verbal.

—Se nota —respondí molesto y negando con la cabeza antes de levantar mi atención hacia Carl. No estaba solo, pude identificar a más personas de nuestro equipo—. ¿Qué estás haciendo?

—Lo que tú nunca tuviste el valor de hacer —contestó con firmeza mientras esos hombres que alguna vez me dieron su lealtad ahora levantaban sus cañones contra mí—. Nos dejaste abandonados por Julia. Te olvidaste de nuestro proyecto, nos diste la espalda cuando decidiste quedarte en la empresa por ella.

»Intenté comprenderte, intenté ser paciente, pero a diferencia de ti, nosotros no teníamos el dinero para quedarnos esperando de brazos cruzados. Estos hombres perdieron su fuente de ingresos mientras mantenían la fe de que regresarías. Rita lo vio, se quejó y nunca supe comprenderla, pero ahora entiendo que tiene razón.

Cada palabra la pronunciaba con odio. Había dejado que su dolor lo guiara contra mí.

—No lo sé, tú hermana no era precisamente un oráculo de sabiduría, ¿sabes? —respondió Santiago risueño, como si no le importara que estuviéramos en desventaja—. ¿Estos son los hombres que se prestaron para secuestrar a Lily? ¡Qué bien! Ahora sé a quienes tengo que matar.

—¿Matar? —preguntó Carl divertido—. Para alguien que está a punto de morir, tienes buen sentido del humor.

—Sí, me lo solía decir mi mamá —contestó Santiago reflexivo. Era como si cada amenaza o ataque le resbalara por la piel, pero no era suficiente para ignorar todos los cañones apuntando hacia nosotros. Estábamos en desventaja, ni siquiera nos daría tiempo de sacar nuestras armas.

—Esto se acabó —dijo Carl viéndome con una pizca de compasión—. Por el respeto que aún te tengo, prometo que será rápido.

—¡Si le tuvieras respeto nos dejarías ir! ¿Qué son esas mamadas de hacer todo a medias? —preguntó Santiago indignado—. ¡Si alguna vez lo quisiste y fue tu amigo, entonces nos dejarás ir! Prometo que en el camino de regreso a casa iremos reflexionando en lo que hicimos.

Entonces Carl levantó la mano, listo para dar la orden para que nos ejecutaran. Sostuve su mirada sin miedo, pero con tristeza, porque pensar en que no vería crecer a mis hijos, ni podría estar con Julia, me generaba un vacío en el pecho.

Cerré los ojos, inhalé profundamente y escuché el ruido de disparos, pero mi cuerpo no se sacudió ni hubo dolor. Entonces me di cuenta de que quienes estaban siendo abatidos eran mis propios hombres, o por lo menos los que alguna vez lo fueron. Carl estaba sorprendido y buscando más allá de nosotros a quienes habían abierto fuego, pero era inútil.

—Esto no se quedará así —susurró mientras intentaba esconderse de las balas y se echó a correr, buscando escapar.

—¡Claro que no se quedará así! —gritó Santiago corriendo hacia él, no estaba dispuesto a dejarlo escapar, pero cuando se lanzó para taclearlo, otro hombre le cayó encima primero, fue entonces cuando me acerqué, tomé al tipo por el cuello y lo golpeé.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!