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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 49

JULIA RODRÍGUEZ

—¿Sharon? —pregunté con un nudo en la garganta sin querer voltear hacia él. Ni siquiera sabía por qué preguntaba si ya sabía la respuesta.

—Sí, bueno, ahora es socia mayoritaria. La familia Grayson le dio gran parte de las acciones como regalo de boda y lleva años siendo parte del concejo —contestó con los dientes apretados.

Saber que Matthew había seguido sin mí me rompió el corazón, fue como si la herida nunca se hubiera cerrado y aún sangrara.

—Carl… ¿qué haces aquí, a tantos kilómetros de distancia? —pregunté entornando los ojos, queriendo ver más allá de sus palabras—. No creo que solo vinieras a México para que chismeáramos.

—En eso tienes mucha razón, no estoy aquí solo para contarte lo que ha pasado sin ti —contestó encogiéndose de hombros—. Necesito tu ayuda con un asunto difícil. Hay un hoyo en la seguridad del área de pagos. Lo que implica que el departamento de finanzas está congelado y no se pueden hacer compras ni ventas a proveedores ni consumidores. Deteniendo de esa manera el ingreso de dinero, así como de recursos.

Me crucé de brazos y sentí como mi cuerpo se tensaba cada vez más.

—No voy a ayudar —sentencié dando media vuelta, pero él trotó hasta ponerse frente a mí.

—Escúchame, el departamento de informática y programación no es lo de antes. Hay gente que ha llegado ahí gracias a palancas y nepotismo. Ninguno tiene un gramo de cerebro para resolver las cosas —agregó con la voz apresurada, sus palabras se encimaban y sus ojos eran suplicantes—. Piensan contratar a un asesor externo, pero si la señora Grayson es quien lo escoge, de la misma manera que ha escogido a los nuevos trabajadores, será un caos.

»Por favor. Estoy completamente seguro de que tú en un abrir y cerrar de ojos lo resolverás. —Juntó las manos a modo de oración, pero eso no era suficiente para que aceptara el trabajo.

—No. Por algo salí de ese país y me alejé de esa empresa —contesté con odio, escupiendo cada palabra con desprecio, mientras retomaba mi camino, alejándome de él.

—¿Y si te prometo que mantendré tu privacidad? —preguntó detrás de mí, haciendo que por fin me detuviera—. Además, la suma de dinero que están dispuestos a pagar es estúpidamente grande, y el renombre que le daría a la empresa te ayudaría a expandir tu negocio a otros países.

»Sería un gran salto para tu empresa y no tengo que mencionar tu nombre. En los contratos podemos usar únicamente el nombre de la empresa y todo se haría a través de mí, como intermediario.

Entorné los ojos y suspiré con cansancio. Era una propuesta tentadora, pero… ¿lo suficiente para animarme a jugar con fuego?

—¿No me consideras de confianza? Yo fui quien habló con el señor Grayson cuando te querían deportar… Si no te estimara no hubiera intentado salvarte de la policía. ¿No me merezco el mínimo de consideración? —Su rostro se convirtió en una mueca, de quien espera un golpe en la cara.

—No quiero tratar directamente con… los Grayson. No quiero tenerlos frente a mí, ni negociar nada cara a cara —sentencié cruzándome de brazos—. Mi vida personal debe de ser inexistente para ellos.

—¡Así será! ¡Lo juro! —exclamó con emoción.

—Y la propuesta económica debe ser sustancial. No me conformaré con miserias —agregué con firmeza, como si de esa manera pudiera recuperar, aunque fuera en modo de dinero, algo de la dignidad que fue estropeada por ellos y que aún me dolía.

Capítulo 49: Jugando con fuego 1

Capítulo 49: Jugando con fuego 2

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