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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 53

JULIA RODRÍGUEZ

¡¿Cómo podía comportarse de esa manera?! ¡¿Cómo podía verme a los ojos y fingir que no me conocía?! ¡¿Lo estaba haciendo adrede?! ¡¿Quería demostrarme que el tiempo que estuve a su lado no le importó, ni siquiera lo guardó en su memoria?!

¿Tanto me odiaba?

A sus ojos lo había engañado, lo había abandonado y había tenido un hijo con otro hombre. Tal vez esto era lo mejor si íbamos a trabajar juntos.

—¿Tan desesperado estás que no te importa trabajar conmigo con tal de arreglar el problema en tu empresa? —pregunté deslizando mi mano de entre sus dedos, llevándome su calor en mi piel, consiguiendo que mi cuerpo temblara por los recuerdos que aún daban vueltas en mi cabeza.

Nunca pude sacarlo de mi corazón después de cinco años y su presencia no mejoraba la situación.

Matthew frunció el ceño confundido, y ladeó la cabeza como si no me entendiera.

—No sé si tú y yo tuvimos algún problema en el pasado. Lamento informarte que perdí casi tres años de mi vida y no tengo intenciones de recordarlos. —Levantó el bastón lo suficiente antes de volver dejar caer la punta sobre el piso—. No tengo tiempo para sentimentalismos. ¿Puedes con el trabajo o será mejor buscar a alguien más?

Me quedé sorprendida por lo directo que había sido, ¿en verdad consideraba haber perdido tres años de su vida? Curiosamente los mismo tres años que yo estuve en ella. ¡Bastante atinado!

Me sentí herida, indignada, pero al mismo tiempo una parte de mí lo entendía.

—Señor, yo recomendaría que le dé una oportunidad a JR, la considero muy capaz y si buscamos a alguien más, podríamos tardar lo suficiente para que la empresa se vaya a la quiebra —intervino Carl frotándose las manos con ansiedad—. Hablo en serio… es ella o es ella… se nos acaba el tiempo.

Matthew torció los ojos con fastidio, como cada vez que no tenía el control por completo en alguna situación. Entonces entornó los ojos y resopló.

—Bien, que Carl te mandé el informe del problema para que hagas un plan para resolverlo —dijo con firmeza, exigiéndome como el jefe que había conocido hacía tantos años, pero yo ya no era su secretaria, yo era la CEO de mi propia empresa y ya no me podía hablar así.

—Claro, y usted prepare la aprobación del presupuesto. Espero que esté dispuesto a desembolsar una buena cantidad de dólares —refunfuñé cruzándome de brazos.

—¿Piensas cobrar en dólares? —preguntó divertido, cruzándose de brazos.

—¿Qué ocurre? ¿No puede? ¿Tan mal está la empresa? —respondí fingiendo sorpresa y piedad. Si había algo que molestaba de sobremanera a Matthew era la lástima.

—Pon el precio que quieras —siseó molesto y entornó los ojos—, pero quiero ese plan para mañana a primera hora.

—Santiago… —susurré su nombre intentando zafarme de su agarre.

—¡Shhh! —Me silenció presionando su índice en mis labios—. Tranquila, gorda, yo te defiendo.

Entorné los ojos con molestia. ¡¿En verdad tenía que decirme gorda en este momento?! ¡Cómo odiaba ese maldito apodo!

—Bien por ti —dijo por fin Matthew como si no le importara todo lo que había escuchado. Incluso su gesto parecía relajado y apático—. Lo único que quiero de tu esposa es su trabajo.

»Tú y su vida personal me importa poco. Resultados es lo que quiero —respondió Matthew. Tal vez él creía que nadie más comprendía sus miradas, pero después de tantos años estando a su lado, adorándolo con fervor, sabía que, por mucho que quisiera aparentar, el odio que sentía por Santiago aún llameaba en el fondo de sus pupilas, pero… cuando estas se dirigían hacia mí, las cosas cambiaron, algo era diferente… confusión, inseguridad, duda… todo escondido debajo de esa máscara de hombre cruel—. Mañana, cena en el hotel donde me hospedo. Mi chofer pasará a buscarte. Quiero el plan detallado, no habrá una segunda oportunidad.

Y de esa manera se fue, seguido por Carl quien aún sostenía esa actitud apenada.

—¿Qué fue eso? —preguntó Santiago con el ceño fruncido sin despegar su atención de Matthew hasta que este desapareció entre la gente.

—Lo mismo quisiera saber —contesté soltando un suspiro.

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