Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 58

JULIA RODRÍGUEZ

—Me equivoqué… el reporte lo dejé en casa —admití intentando no sonar derrotada, mientras sacaba mi computadora—, pero aún lo tengo guardado en mi máquina, y además puedo abrir el código y mostrar algunos de los muchos errores que tienen que ser corregidos.

Entonces abrí mi computadora en la mesa y noté que el teclado se sentía pegajoso. Cuando intenté prenderla, no lo hizo. Mi cuerpo tembló y me maldije internamente.

No tenía que pensar mucho para encontrar un maldito culpable. ¡La estúpida zorra de Lily me estaba saboteando!

Presioné las teclas con fuerza, como si mi desesperación fuera suficiente para que mi pobre computadora reviviera, aunque fuera cinco minutos, para poder mostrarle mi trabajo de toda la noche al idiota de Matthew que cada vez se impacientaba más.

Odiaba este momento con todas mis fuerzas. Odiaba a Matthew por regresar a mi vida con esa maldita actitud, recordándome cuando no significaba más que la basura de su papelera. Odiaba tener que compartir mi felicidad con la estúpida de Liliana, que no se merecía a Santiago ni compartir el techo con nosotros y todavía se sentía con el deber de joderme, como si no tuviera ya suficientes problemas.

Por un momento me sentí colapsar. Sostuve mi frente con ambas manos mientras mi mirada se quedaba fija sobre la pantalla apagada. Cada vez más frustrada. Entonces, lentamente la pantalla se cerró, dejándome ver la mano grande y fuerte de Matthew. Cuando levanté la mirada me encontré con sus ojos fríos, no había crueldad, solo piedad y algo de lástima.

—Tal vez fue injusto pedirte que me entregaras un proyecto tan grande en tan poco tiempo —susurró como si con el mero tono de su voz quisiera restarle importancia, pero no lo logró, no pudo quitar de mi pecho esa insatisfacción de saber que estaba fallando por culpa de otros—. ¿Cuántos días necesitas?

Crucé los brazos encima de mi computadora que olía a café de olla. La perra de Lily la había arruinado.

—¿Qué fue lo que ocurrió? —preguntó Carl en un susurro.

—No voy a decir que alguien me está saboteando. No voy a admitir quién es. No quiero justificarme, porque eso no me hace mejor —dije más para mí misma que para ellos, mientras me obligaba a no llorar, por mucho que la frustración me estuviera ahogando—. No voy a defenderme diciendo que tenía todo listo y que ahora no hay manera de demostrarlo. No necesito más tiempo.

De nuevo apoyé mi frente sobre la palma de mi mano mientras intentaba recuperar algo de fuerza, de templanza, pero los ojos los sentía cada vez más húmedos y la garganta más rota. ¿Qué estaba haciendo? Esta era una cena de negocios como cualquier otra que hubiera tenido, pero a diferencia de las anteriores, había perdido el control y la confianza en mí misma por culpa de una perra ingrata. ¡Nunca había fallado de esa forma!

—Me imagino que guardas todo en la nube —soltó Matthew sacándome de mis pensamientos.

—¿Cómo? —pregunté levantando mi atención hacia él.

—Sí, alguien tan experimentada como tú no dejaría toda su información solo en el disco duro de su computadora, ¿cierto? —respondió encogiéndose de hombros. Con ese gesto que indicaba desinterés fingido.

Mis ojos se movieron por la mesa, dándole sentido a sus palabras. Entonces saqué mi teléfono, torpemente, casi se me cae de las manos.

Ahí estaba. Mi proyecto final y todos los borradores.

De nuevo pude respirar.

Capítulo 58: ¿De quién es el niño? 1

Capítulo 58: ¿De quién es el niño? 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!