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30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 85

SANTIAGO CASTAÑEDA

No recordaba la última vez que me sentí así, o si es que alguna vez me había sentido así, pero el calor de Alex, sus ojos verdes dilatados y su respiración agitada empujando su aliento contra mi boca, era embriagante. No podía dejar de verla y conforme mis manos seguían la dirección de sus muslos, no me sentía capaz de detenerme.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó removiéndose, pero por el rubor de sus mejillas me quedaba claro que le gustaba cómo se sentían mis manos escabulléndose debajo de su falda—. Eres gay…

Susurró sin mucha convicción, haciéndome sonreír verdaderamente divertido.

—Si soy gay, ¿de qué te preocupas? —pregunté contra su cuello, acariciando su piel con mis labios antes de lamerlo, arrebatándole un suspiro.

Entonces subí mi mano por su espalda, siguiendo la línea de su columna vertebral, rasguñando el cierre de su vestido, acariciando su nuca antes de enredar mis dedos en sus cabellos y tomarlos con firmeza. Soltó un delicado quejido que no iba acorde a su apariencia fuerte y decidida. Esa vulnerabilidad que comenzaba a apoderarse de ella me estaba enloqueciendo.

Mi cuerpo ardía como nunca. Un deseo oscuro y perverso me estaba devorando las entrañas. Pegué mi frente contra el ángulo de su mandíbula, queriendo contener mi lujuria. Quería encontrar mi fuerza de voluntad, pero no podía. La presión dentro de mis pantalones se hacía cada vez más insoportable.

Delineé lentamente el escote de su vestido, disfrutando de la suavidad de sus pechos y lo rasposo del encaje.

—Te deseo… —susurré contra su clavícula antes de lamer ese pequeño cuenco que se formaba donde se unía y de nuevo ella jadeó como una presa en manos del cazador. Indefensa, vulnerable y dócil.

Levanté la mirada hacia ella, sus ojos brillaban tanto que parecía estar a punto de llorar. Sin desenganchar nuestras miradas, busqué lentamente sus bragas debajo del vestido, cuando por fin las sentí, ella jaló aire y lo contuvo. Estaba disfrutando igual que yo este jueguito. Bien decían que las mujeres que se comportan fuertes y feroces día a día, les gusta ser dominadas en la cama. Ese es el lugar donde un hombre demuestra que tiene el control de la feroz fiera, y estaba listo para dominar a Alex.

Acaricié la tela caliente y mojada con mis dedos, haciendo que sus muslos se tensaran. Su rostro se volvió una mueca mezcla de agonía y placer, y cuando creía que me detendría y me abofetearía, su mano presionó la mía, mientras sus caderas se movían, haciendo que la humedad de sus bragas mojara mis dedos.

Devoré su boca mientras ella forcejeaba por quitarme la ropa. La desesperación en ambos era explosiva. Era como si desde ese primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron el deseo se incrustara en nuestros pechos, creciendo lentamente hasta este momento, donde ya no podíamos pararlo y mucho menos hacernos responsables.

Bajé el cierre de su vestido y le arranqué las malditas bragas antes de arrojarla sobre el colchón. Me tomé unos segundos para ver su hermoso cuerpo desnudo sobre las sábanas, entonces estiró su mano, llamándome. La tomé y empecé a besarla, recorriendo todo el largo de su brazo hasta encontrar refugio en su cuello.

Abrí sus muslos, haciendo que sus rodillas casi tocaran el colchón de cada lado. Sus pequeñas y cálidas manos me guiaron hacia su interior. Apenas abrí sus delicadas y húmedas paredes, echó la cabeza hacia atrás, arqueándose, retorciéndose mientras me deslizaba. Me aferré a las sábanas, apretando con tanta fuerza que pensé que arrancaría pedazos del colchón.

Nunca me había sentido así entre las piernas de una mujer.

Ella se sentía diferente, sabía diferente, olía diferente. Era adictiva. Su calor me quemaba y enloquecía. Me moví dentro de ella, despacio al principio, disfrutando de ese dulce y suave roce, esa fricción cadenciosa que me ponía cada vez más duro. Estaba tan apretada que me era imposible salir de ella o tal vez era mi inconsciente suplicándome por entrar cada vez más.

Capítulo 85: Necesito tenerte en mi vida 1

Capítulo 85: Necesito tenerte en mi vida 2

Capítulo 85: Necesito tenerte en mi vida 3

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