Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 88

JULIA RODRÍGUEZ

Me quedé sentada detrás de mi escritorio, viendo con atención mi teléfono y esa única llamada perdida de Matthew que no me digné a contestar, mientras las palabras de mi suegro daban vueltas por mi cabeza.

Inhalé profundamente y antes de exhalar, la puerta sonó un par de veces antes de abrirse. Liliana se asomaba con una sonrisa temblorosa mientras intentaba no tirar la enorme caja que mantenía apoyada contra su cadera.

—¿Estás ocupada? —preguntó entrando de todas formas—. Te trajeron esto. No sé que es.

Dejó la caja sobre el escritorio. Era grande, blanca y con un moño de regalo. No tenía ninguna tarjeta ni remitente. La analicé antes de abrirla, incluso viendo por debajo de ella, intentando encontrar algo, pero no había nada.

Tiré del lazo y cuando quité la tapa mi rostro se convirtió en una mueca de sorpresa y pánico.

—¡Qué hermoso! —exclamó Lily acariciando la tela con delicadeza—. Parece costoso.

Tomé el vestido de los tirantes y lo saqué de la caja. Lily tenía razón, estaba hecho de una tela exquisita. De un color borgoña encantador, nada llamativo, sobrio, pero elegante. Lo puse encima de mi cuerpo, notando que era de mi medida.

—Cena hoy, en mi nuevo hogar —dijo Lily haciéndome voltear. Entre las joyas y zapatos que venían con el vestido, también había una nota. La tomé de sus dedos antes de que terminara de leerla, temerosa de que encontrara algo aún más comprometedor.

Revisé la tarjeta con el corazón acelerado. «Cena hoy, en mi nuevo hogar. No aceptaré un “no” por respuesta. No me iré del país hasta que hablemos de Mateo y de nosotros. Carl pasará por ti. Atte.: Grayson. Posdata, si sigues evitándome, dejaré de hablar y comenzaré a actuar. Si me conoces como creo que lo haces, entonces aceptarás esta cena y todo lo que venga con ella».

Me quedé en completo silencio, paseando mis ojos por su hermosa caligrafía. Para ser hombre, se esmeraba en escribir con la misma elegancia que lo caracterizaba.

—Es el padre de Mateo, ¿verdad? —preguntó Lily entornando los ojos. No parecía juzgarme solo… curiosa—. Si necesitas que te cubra…

—No necesito que me cubras, porque claramente no iré —dije con firmeza y me acerqué a la puerta, esperando que entendiera la indirecta y me dejara sola en mi oficina.

Apenada y arrastrando los pies como lo hacía Mateo cuando lo regañaba, avanzó en silencio hasta que me alcanzó.

—Si él alza la voz… ya sabes lo que pasará —dijo en un susurro. De pronto parecía muy preocupada por mí, por Mateo, por esta familia disfuncional que habíamos hecho Santiago, ella y yo—. No se juega con la familia Castañeda. Lo van a silenciar y su cabeza no es la única que va a rodar.

—Necesito pensar… —respondí mientras ella asentía y por fin me dejaba sola en mi oficina. Regresé sobre mis pasos y me dejé caer en mi asiento, con la mirada clavada en el hermoso vestido y las joyas. Su invitación que más que invitación parecía una amenaza.

Este no era territorio de Matthew, aquí mandaba mi suegro, ni siquiera Santiago tenía tanto poder, no mientras su padre siguiera vivo. Se me revolvió el estómago y dejé el regalo a un lado antes de tomar mi teléfono y llamarlo. Tenía que aclarar todo de una vez, pero, así como ignoré su llamada, ahora era él quien me ignoraba a mí.

***

Capítulo 88: La amante 1

Capítulo 88: La amante 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!