Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 96

JULIA RODRÍGUEZ

—¡Nos van a volver a embestir! —grité mientras le daba manotazos a Matt en el brazo como si necesitara que le avisara cuando él mismo ya lo estaba viendo. El auto se acercaba a toda velocidad, pero el nuestro no se movía, el motor solo ronroneaba como si estuviera dormido. ¿Había algún problema? ¿Estábamos varados? Cuando volteé hacía Matt buscando una respuesta, me encontré con esa mirada cargada de reto y sonrisa socarrona que jamás en la maldita vida le había visto—. ¿Qué estás haciendo?

—Siempre hay un momento justo para todo —dijo tranquilamente, como si tuviera todo el puto tiempo del mundo.

—¡¿Estás loco?! ¡Arranca, carajo! ¡Vamos a morir! —grité desesperada, brincando en mi asiento como si con las caderas pudiera hacer que el auto avanzara.

Por el rabillo del ojo noté la presencia del auto, se acercaba como un borrón negro hacia nosotros. Mi piel se erizó y cerré los ojos, preguntándome cómo haría para sobrevivir a la caída, entonces por fin Matt aceleró, quemando llanta, apenas el auto que nos iba a impactar rozó la defensa trasera cuando chocó de lleno con la valla, atravesándola, dirigiéndose directo al acantilado.

Pude escuchar como sus llantas seguían acelerando aún en el aire antes de que cayera. Mis ojos lo vieron volar y ni siquiera me di cuenta de que mi mandíbula estaba hasta el piso.

—¿Qué pasa? Parece que nunca has vivido esta clase de emociones con tu esposo —dijo Matt divertido mientras yo sostenía ambas manos en mi pecho y trataba de jalar aire.

—¡Mi esposo no me expone al peligro! —grité mortificada, pero Matt no parecía molesto, por el contrario, estaba sonriendo divertido.

—Y supongo que tampoco lo viviste conmigo —dijo con media sonrisa mientras aceleraba. Otros dos autos se incorporaron detrás de nosotros. Acelerando con furia, queriendo alcanzarnos.

—¡¿Contigo?! ¡¿Por qué lo tendría que haber vivido contigo?! ¡Eres un CEO de una multinacional! ¡Lo único riesgoso es que tus acciones caigan en la bolsa de valores! —grité desesperada, aferrándome con ambas manos al cinturón de seguridad, pero él no respondía, solo tenía ojos para el camino y apretaba los dientes como si no quisiera que su boca se abriera.

—¿Es en serio? ¿Eso es lo único que viste? —preguntó entornando la mirada mientras aceleraba—. ¿Por qué nos casamos entonces? ¿En verdad estuvimos juntos por conveniencia? ¡Me rehúso a creerlo! ¡No cuando me siento así a tu lado!

»Pero… entonces… ¿por qué parece que no conoces nada de mí? —Entornó los ojos antes de voltear hacia mí, como si fuera un enigma difícil de descifrar.

En ese breve instante fue como si no lo conociera en absoluto. Había algo en sus ojos, un brillo que delataba ambición y hambre de adrenalina. No era el hombre frío y callado que permanecía detrás del escritorio, que tenía citas con modelos, que reía mecánicamente con chistes tontos en una reunión de empresarios mientras mantenía su imagen cruel e insensible.

Había algo diferente. No era él mismo. Tal vez era el verdadero.

Se movió con habilidad entre las calles, entrando y saliendo, perdiendo a los autos detrás de nosotros con maestría y rapidez, mientras que él parecía disfrutarlo, yo no dejaba de verlo con nuevo interés y curiosidad, pero tuve que adivinar que la suerte no estaría de nuestro lado. Porque cuando algo puede salir mal, sale mal. Cuando salimos del callejón se escuchó un disparo, habían reventado una de las llantas del auto y entendí que no querían matarnos, más bien capturarnos.

Capítulo 96: Aunque tú no quieras 1

Capítulo 96: Aunque tú no quieras 2

Capítulo 96: Aunque tú no quieras 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!