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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 13

CAPÍTULO 13. No con mi dinero

Una paliza le hubiera dolido menos a Jordan que la complicidad con que aquel hombre miró a Katerina. Pero la respuesta de su esposa fue lo que terminó de descontrolarlo.

—Privado estará bien, guárdalo en tu bolsillo mientras tanto —sonrió y el hombre no se lo hizo repetir.

Guardó el collar en el bolsillo de su saco y se levantó… un poquito demasiado pegado a ella.

—Ya te estaba extrañando, corderito. Un año sin verte fue demasiado…

Y aunque Jordan estaba que estallaba de la rabia, en aquel momento su madre despatarrada en el suelo y tratando de levantarse se robaba toda la atención.

—¡Ella me golpeó, todos lo vieron! ¡Tengo testigos! —gritó Jasmine con su cabello desacomodado y su rabia estallándole en los ojos—. ¡Te voy a demandar! ¡No puedes ir por ahí golpeando gente!

—En eso tienes razón —siseó Katerina—. Nadie puede ir por ahí golpeando a otras personas. Y ahora yo también tengo testigos. Abogado.

Jordan se estremeció, porque cada vez que Katerina decía esa palabra un abogado se adelantaba con algo que parecía diseñado para destruirlo. Un segundo después, en efecto, una pantalla se desplegó detrás de ellos y la imagen de una de las cámaras del jardín salió clara.

La bofetada que Jasmine le daba a Katerina hizo que media sala se escandalizara, no solo por el golpe, sino por lo que había dicho después:

“¡Sí, tengo un diamante morado ¿y qué?! ¡Yo sí puedo pagarlo! ¡Una arrastrada como tú es la que no podría tener una herencia como esa!”

Y esa era evidencia de agresión, robo, engaño, manipulación y más cargos de los que Jordan estaba preparado para encajar, porque sabía muy bien que los había permitido todos.

—Demándame. —Katerina retó a Jasmine acercándose—. Puedes demandarme por agresión —sonrió—. Yo te devolveré una demanda por agresión, sumándole robo, daño moral, apropiación patrimonial y violencia psicológica y doméstica. ¿Segura de que quieres medirte los… archivos conmigo?

Vio a su ex suegra apretar los puños con desesperación y sonrió mientras el video se apagaba.

—Eso pensé.

—¿Y en serio te dejaste golpear? ¿Tú? —preguntó el hombre a su lado, pero los ojos de Katerina estaban en Jordan.

—A veces hay que dejar que la gente llegue lo más lejos posible para ver su verdadera cara —siseó ella.

—O a lo mejor estás oxidada. ¿Quieres que te actualice algunos movimientos de defensa, corderito?

—¡Su nombre es Katerina! —espetó Jordan sin poder contenerse, porque no podía negar que los celos lo estaban volviendo loco cada vez que aquel tipo le hablaba con tanta confianza.

Y solo en ese momento el hombre se giró hacia él.

Era del tamaño de Jordan, de complexión un poco más ancha, con tatuajes que sobresalían por el cuello y las mangas del elegante traje, y una sonrisa socarrona que no se le borró de la cara ni siquiera cuando alargó la mano.

—Esto es lo más importante para ti —murmuró mientras acariciaba con las puntas de los dedos las fotos digitales de cómo se vería.

Jordan se acercó con la mandíbula tensa.

—Sabes que he pasado más de un año trabajando en The Legacy. Sabes lo que significa para mí —siseó entre dientes.

—Lo sé —murmuró Katerina suavizando la voz—. Será un proyecto maravilloso, será un ícono en la cultura de esta ciudad. Y estoy segura de que lo vas a construir —sonrió girándose para mirarlo a los ojos—… pero no lo construirás con mi dinero.

No alzó la voz, no hizo un escándalo, solo dejó que aquella negativa se asentara en la mente de Jordan como una sentencia.

—No… no puedes… ¡no puedes hacer esto! —exclamó él con desesperación—. ¡Que yo me haya equivocado en nuestro matrimonio no significa que el proyecto no sea bueno!

—Por eso no te estoy hablando como exesposa, sino como la CEO de Orlenko Capital Trading —replicó Katerina—. El proyecto es magnífico, pero tu constructora ya no es confiable.

Jordan se llevó las dos manos a la cabeza y luego golpeó la mesa con los nudillos.

—¡Mi constructora es más que confiable! ¡Puedo haber sido un pésimo marido, pero no soy un mal CEO! —espetó Jordan—. ¡Tú misma me viste matarme trabajando por este proyecto…!

—Y también vi cómo hundían Blackwood Holdings bajo tu dirección sin que te dieras cuenta —respondió ella—. Puedes llamarme sentimental, pero ¿sabes quiénes no son sentimentales? Los reportes financieros. —Y entonces, mientras alargaba la mano, pronunció la palabra a la que Jordan ya había aprendido a temer esa noche—. Abogado.

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