Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 19

CAPÍTULO 19. Un nuevo plan

Jordan apretó los puños cuando vio las lágrimas en los ojos de Angela. Antes esas lágrimas lo habían desarmado, ahora, increíblemente, no tenía cabeza para ellas.

—Desde que regresaste a Nueva York traté de compensarte —gruñó avanzando hacia ella con tanta rabia que la hizo retroceder—. No por mi matrimonio, no por no ser tu pareja, sino por… por enviarte cinco años lejos de la familia, por cargarte con una vergüenza que yo sentía, por la decisión que había tomado de obedecer a mi padre, y por la que no te consulté cuando se suponía que te quería…

Angela lo miró con los ojos desorbitados porque entendía cuál era el final de esa frase.

—No… ¡No lo digas!

—¡Te quería! —exclamó él—. Pero después de que Kat llegó volviste a ser mi hermana. No sé cómo, ni siquiera te molestes en preguntar, pero Katerina… ¡ella es mi esposa! ¡Y no lo olvidé porque te quisiera a ti, lo olvidé porque creí que mi deuda emocional contigo era más importante que el respeto que debí mostrarle!

—¡Ella no es nadie! —vociferó Angela fuera de sí—. ¡Ella no es nadie! ¡Y tú tienes una deuda conmigo, sí la tienes! ¡Yo podría haber sido feliz si le hubieras plantado cara a papá! ¡Yo he vivido amándote cinco años! ¡Yo era la que merecía ser tu esposa, no esa! ¿Sabes cómo me sentí cuando mamá me contó que te habías casado? ¡Sentí que me arrancaban el corazón! —sollozó con los puños apretados y por un segundo la culpa volvió a Jordan como una bofetada.

—Lo siento por el dolor que te causé, pero…

—¡Pues sí, me lo causaste! ¡Y ahora van a terminar de hundirme! —lloró Angela llevándose una mano al pecho—. ¡Sí, sé que hice mal! ¡Pero lo hice porque odiaba que mi propio padre me diera la espalda, que tú me abandonaras, que me desterraran como si yo fuera una vergüenza solo por amarte! ¡Quise destruir el legado de papá…! ¡Y sé que estuvo mal, pero no puedes culparme cuando todos ustedes me dieron la espalda, empezando por ti!

Angela se dejó caer sobre la alfombra, sollozando descontrolada hasta que sus ojos se pudieron rojos.

—No soy una mala persona… solo me enamoré del hombre equivocado… ¿Cómo puedes culparme por amarte? —exclamó cubriéndose la cara y Jordan bajó los ojos.

Entendía su parte de culpa, tal como entendía que ya no había vuelta atrás.

—Es gracioso —murmuró con una sonrisa amarga—. Haga lo que haga, todos acaban jodidos a mi alrededor.

—Jordan… —balbuceó Angela con una mirada de súplica—. ¡Por favor…!

Él dio un paso atrás y negó con la cabeza.

—Eres mi familia, no voy a abandonarte —gruñó—. Pero no vuelvas a hablarme como hombre, porque tú ya no eres una mujer para mí.

Por un segundo los ojos de Angela se anegaron en nuevas lágrimas, su cuerpo tembló, volvió a llorar, pero finalmente se levantó como pudo.

—Vete a casa —le dijo con tono cansado—. Ya no puedes entrar al edificio de Blackwood Holdings. Redacta la disculpa y devuelve lo que robaste… luego veremos qué pasa con esta familia.

El rostro de Angela no derramó ni una sola lágrima más después de que Jordan le dio la espalda. Salió de su oficina con paso mustio, pero apenas llegó a la acera, su mirada se convirtió en un pozo gélido de desprecio.

Y en ese momento justo sonó su celular.

—Mamá… sí, estamos bien —masculló mientras aceleraba al paso hacia su auto—. No, no podemos quedarnos el dinero ahora mismo… ¡porque voy a ir a la cárcel si lo hago, por eso!... Pero Jordan está más tranquilo, sabes que solo tengo que llorar lo suficientemente fuerte y decir la palabra “abandono” para que se le reinicie el maldito sistema… Que quiere una relación de hermano, dice… ¿¡Cómo que qué voy a hacer?! Seguir con el papel de hermana sufrida ¡eso voy a hacer! A fin de cuentas la mujer esa ya salió de su vida —escupió ella porque hasta decir el nombre de Katerina le sabía amargo en la boca—. Tarde o temprano Jordan va a caer, solo necesito mantenerme lo suficientemente cerca, aunque sea como hermana.

Se subió a su auto con un nuevo plan en mente, y se alejó de vuelta a la residencia familiar, sin saber que ella podía esperar todo lo que quisiera, pero Jordan BLckwood no tenía ni la más mínima intención de sacar a Katerina Orlenko de su mente y mucho menos de su vida.

Ya había pasado por el shock, la vergüenza, el arrepentimiento, la culpa, y ese sentimiento desesperado de traición de saberla con otro, no importaba que ya estuvieran divorciados. Ahora le tocaba volver al magnate frío que había creado uno de los proyectos más ambiciosos de Nueva York, y ese sacó de su cajón un nuevo celular y marcó el número bajo el nombre: Investigador privado.

“Señor Blackwood, ¿cómo puedo ayudarlo? —preguntó una voz calmada al otro lado.

—Quiero el archivo completo de Katerina Orlenko… y sobre todo, quiero saber dónde está viviendo ahora.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS